El puente del destiempo
Hoy es uno de esos días
en que la melancolía
se sienta cerca del alma
sin pedir permiso.
Y uno empieza a preguntarse
por los supuestos,
por todo aquello que pudo ser,
por lo que quizá todavía habría sido
si la vida hubiese llegado
cinco minutos antes
o algunos años después.
Le llaman destiempo.
Como si querer a alguien
fuera también una cuestión de relojes.
Y, sin embargo,
qué extraño privilegio
haber coincidido.
Coincidir en una mirada,
en ciertos anhelos,
en el deseo,
en esa manera absurda
de entendernos entre bromas, silencios
y cosas que nadie más habría comprendido.
Antes de ti
yo también creía que la vida
debía traer instrucciones.
Estudiar esto.
Trabajar aquello.
Construir algo.
Llegar a determinado sitio.
Ser sensato.
Como si existiera un manual
para no equivocarse.
Y entonces la vida,
que tiene la pésima costumbre
de no leer nuestros planes,
te puso delante de mí.
Y durante minutos,
días,
semanas,
meses,
todo pareció tener
un orden diferente.
No porque desaparecieran los problemas,
sino porque aparecía tu sonrisa.
Y eso era suficiente
para recordarme
que la vida también podía ser buena.
Después llegó la realidad,
como siempre llega:
las dudas,
los miedos,
las historias anteriores,
las cosas que aún no sabemos resolver,
las decisiones que pesan
y todos esos prejuicios
que uno aprende durante años
y tarda una vida en desaprender.
Pero dime,
¿qué sería vivir
si solamente eligiéramos
aquello que sabemos que saldrá bien?
Quizá vivir también sea
meterse alguna vez en la tormenta
porque al otro lado
hay algo que vale la pena mirar.
Yo siempre tuve ese impulso contigo:
conquistarte otra vez cada día.
No poseerte.
No salvarte.
Solo conseguir, alguna vez,
que entre todas las razones
que tuvieras para sonreír,
estuviera esa niña hermosa
que ocupa tu mundo
y, aunque fuera pequeñito,
algo de mí.
Sé que existen distancias
que construye la vida
y otras que levantamos nosotros.
Sé también que lo nuestro,
mirado desde fuera,
puede parecer absurdo,
imprudente,
hasta insensato.
Pero la vida también está hecha
de esas cosas que nadie esperaba.
Y si sabemos reclamarle
cuando nos rompe,
¿por qué no agradecerle
cuando nos regaló algo bonito?
Cuando nos hizo reír.
Cuando nos permitió ilusionarnos.
Cuando durante un instante
nos hizo creer que un futuro
podía tener nuestros nombres escritos
en algún rincón.
A veces pienso todavía
en aquel puente del que hablábamos.
Ese puente extraño
entre tu vida y la mía.
Quiero que sepas algo:
en mi imaginación
nunca quedó destruido.
Solo dejó de tener prisa.
Sigue ahí,
como esas construcciones enormes
que requieren tiempo,
paciencia
y aprender de cada error del plano.
Porque si equivocarse
es tan humano,
también debería serlo
atreverse alguna vez a pensar:
quizá yo también pueda convertirme
en algo hermoso
en la vida de alguien.
Y me gusta recordar cómo empezaban los días.
Buenos días, señor sol.
Qué tontería tan pequeña.
Y, sin embargo,
cuánto cabía allí.
Un deseo de que tu día fuera bueno,
una manera tímida de decir
“pensé en ti cuando desperté”.
Y luego llegaba la noche,
algún estado escondido del mundo,
alguna frase que probablemente
solo debía comprender una persona,
y mi pequeño pedido a la vida:
que descansaras,
que terminaras el día sonriendo,
y que antes de dormir,
aunque fuera por un segundo,
una imagen mía
pasara distraída por tu mente.
Tal vez eso sea lo hermoso
de algunas coincidencias:
que no necesitan explicación
para haber cambiado algo.
Uno llega a la vida de alguien
sin saber exactamente para qué,
y cuando quiere darse cuenta
ya dejó allí
una risa,
una costumbre,
una canción,
una madrugada,
o un puente.
Y quizá la magia nunca estuvo
en saber adónde conducía.
Quizá estuvo simplemente
en haber encontrado,
entre millones de caminos,
el instante exacto
en que los dos
decidimos caminar
un poco juntos.
Espero encontrarte nuevamente,
ambos mas sanos, ambos más capaces
para poder concretar esas hermosas ideas
capaz nunca llegara,
pero sigo soplando dientes de león
también pensando eres de One Less Lonely Girl
mi confesión y mi morfina
-
Autor:
Amores para conservar (
Online) - Publicado: 16 de septiembre de 2026 a las 11:01
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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