DONDE LA LUZ TE GUARDA
La tarde se quedó sin pájaros
cuando te fuiste.
No hubo campanas,
ni un cielo partido por relámpagos;
solamente una lluvia pequeña
golpeando los cristales
como quien teme despertar
a un niño dormido.
Yo estaba junto a ti
y comprendí demasiado tarde
que hay silencios
que pesan más que una montaña.
Tus manos,
tan pequeñas todavía,
fueron perdiendo el calor del mundo,
y yo quise detener la noche
con mis propias manos.
Pero la noche no escucha.
Desde entonces
camino por la casa
como quien busca una palabra perdida.
A veces creo encontrarte
en el crujido de una puerta,
en la respiración del viento,
en esa luz que cae lentamente
sobre la silla que nadie ocupa.
Tu ausencia tiene raíces.
Ha crecido dentro de mí
como un árbol que no da sombra
pero sostiene en sus ramas
todos los recuerdos.
Hay mañanas en que pronuncio tu nombre
sin darme cuenta,
y el corazón, obstinado,
abre de nuevo aquella puerta
por donde te vio partir.
Entonces miro el cielo.
No sé si existe un lugar
donde los muertos continúen soñando,
ni si después de esta vida
habrá caminos que vuelvan a encontrarse.
Pero quiero creerlo.
Quiero pensar que ninguna ternura verdadera
se pierde completamente,
que el amor conoce senderos
que la muerte desconoce.
Porque algo de ti permanece:
en la sangre que me nombra,
en las historias que contaré de ti,
en la lágrima que todavía sabe
pronunciar tu rostro.
Y cuando llegue mi propia noche,
cuando también mis pasos
se vuelvan lentos
y la tierra reclame mi silencio,
si existe una puerta después del tiempo,
si existe un sitio donde vuelvan
los que se amaron de verdad,
yo entraré buscándote.
No llevaré flores.
Llevaré solamente
este corazón cansado
que nunca aprendió a despedirse.
Y si allí estás,
si todavía queda para nosotros
un instante más allá de los años,
no preguntaré dónde estuviste.
Te abrazaré.
Y todo lo que aquí fue ausencia
volverá a ser presencia.
Porque hay amores
que no terminan cuando alguien muere:
se quedan respirando
en el pecho de quien permanece,
como una luz escondida
que ni siquiera la muerte
puede apagar.
-Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA
Septiembre, 2020.
Género : poesía lírica.
Forma : verso libre.
-
Autor:
Luis Barreda Morán (
Online) - Publicado: 16 de septiembre de 2026 a las 00:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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