Siendo sinceros,
Yo ya terminé:
Estoy listo para ser sacrificado.
Presiento que la partida está próxima,
Demasiado cerca.
Peleé una buena batalla,
O al menos viví como se suponía que debía vivirse;
Completé mi propia carrera
Y guardé la fe.
Me equivoqué, por supuesto,
Pero me consuela pensar que alguna vez acerté;
Que alcancé algo que pocos lograron,
O tal vez solo yo y cinco más.
Y sin embargo,
Busco entre mis manos,
Y no encuentro nada.
Qué soberbia la nuestra,
Creer que estábamos hechos para la memoria,
Cuando siempre fuimos prescindibles.
Olvidables.
Todo lo que fui y lo que seré
Cabe de sobra en una caja de cartón,
De esas de huevo que se usan en las mudanzas
—de casa o de vida—.
Una caja que cualquiera, Confundirá con desecho,
Destinada a pudrirse, Junto a todo aquello,
Que ya no sirve.
Que ya cumplió su turno, De ser usado.
-
Autor:
Byron Moreno (
Offline) - Publicado: 15 de septiembre de 2026 a las 02:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo, Daniel Omar Cignacco, LOURDES TARRATS

Offline)
Comentarios2
Nadie encontrará nada en las manos.
Dónde hay que buscar, es en el corazón.
Hay que buscar herramientas para otra aventura.
Mientras aquí estamos, preparemos el equipaje
Para la aventura por venir.
Un gusto saludarte compañero Byron Moreno
Muchas gracias amigo Salvador, tiene razón, parece ser que busqué en el lugar incorrecto.
Saludos afectuosos desde México.
Gracias a ti amigo. Por esa respuesta tan adecuada.
Otro, lo hubiera tomado mal. Pero celebro tu respuesta.
Te envío un fuerte abrazo lleno de sinceridad, estimado
Poeta amigo Byron Moreno 👍🏼
Amigo Byron,
No nos conocemos, pero...
Te leo y me quedo pensando en esa caja.
En todo lo que cabe dentro de ella
y en todo lo que, por más pequeña que sea,
jamás podría contener.
Porque una vida no pesa lo que pesan sus cosas.
Ni se mide por lo que queda cuando todo termina.
Quizás fuimos prescindibles para el mundo,
sí.
Quizás nadie recuerde nuestros nombres
cuando ya no estemos.
Pero hubo manos que tocamos,
lugares que hicimos un poco más nuestros,
personas que respiraron distinto
porque alguna vez estuvimos ahí.
Y eso no cabe en una caja de cartón.
Tampoco creo que hayas venido a ser recordado.
Tal vez viniste, simplemente,
a vivir.
A equivocarte.
A acertar alguna vez.
A pelear tus batallas
y a dejar, sin darte cuenta,
pequeñas cosas de ti
en quienes te encontraron por el camino.
Así que si algún día llega esa partida,
ojalá no tengas que sentir
que te vas con las manos vacías.
Porque a veces llevamos mucho más
de lo que alcanzamos a ver.
Y quizá eso que llamas desecho
no sea el final de una vida,
sino apenas la prueba
de que alguna vez hubo alguien aquí,
intentándolo con todo lo que tenía.
Y eso,
aunque el mundo lo olvide,
para alguien siempre habrá significado algo.
Gracias por compartir con nosotros. Yo lo aprecio.
Desde mi isla de abrazos, te envio uno con afecto fraterno y respetuoso, porque:
POETAS SOMOS...
Me parece impresionante como pudo surgir un texto así de maravilloso a partir de algo que yo escribí, agradezco muchísimo su tiempo y dedicación con esto.
Poetas somos estimada amiga.
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