Cada día se ralentiza el pulso,
es más débil el latido...
se van desdibujando las imágenes
que los rayos entre sombras,
hacen parecer retratos olvidados
Cada día se extingue la esperanza
de que la lluvia salve al sembrado
Cada día... cada día la añoranza
convierte en silencio lo acordado
Llega la noche, la soledad la abraza,
cual amalgama de olvido y desilusión
y aunque brillen con más fuerza las estrellas,
nada apacigua la soledad del corazón
El corazón resiste a sus dolores... no grita,
calla cuando debe callar...
su dolor es íntimo... no vocifera sus cuitas,
se lo toma todo personal...
y calla, calla, calla, calla, calla...
calla cuando debe callar.
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Autor:
Antonio_cuello (
Online) - Publicado: 14 de septiembre de 2026 a las 22:44
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

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