Sin darme cuenta, desapareciste
Siempre estabas en esa plaza,
Cuando llegaba de niño a jugar,
Allí estabas,
Con tu cuerpo grande, opulento,
Nunca supe si estabas bien o no,
Te veías allí,
Descansando con tu habitual tranquilidad,
Ese relajo imperturbable,
En los meses de calor mostrabas toda tu opulencia,
Cuando llegaba el frio,
Ni siquiera bajabas tus hombros,
Solo te desvestías poco a poco,
Y así año a año te veía,
Pero no te entendía,
Siempre estabas allí,
Para todos sin dejar de brindar tu apoyo,
Ni disculpa tardía,
De niño,
Corría y corría, después entendí como me protegías,
La gente solo te veía,
Pero realmente nadie te entendía.
De noche,
Quién sabe si te veían,
La gente pasa y tú allí, seguías,
Siempre fastuoso, impetuoso y quizás hasta vanidoso,
Pasaban los años y tú, allí esplendoroso.
Envejeciste con el tiempo,
Me viste crecer,
Me alejé de ti y de tu lugar elegido,
Te dejé de ver, ya no jugué allí,
Crecí, una familia formé,
Cuando los niños ya caminaban,
Te fui a ver,
No te encontré, no supe que hacer,
Pregunté por ti,
Nadie supo responder, solo dijeron:
No sé desde cuando ya no está,
Me fui triste de ese lugar,
Aunque los niños corrieron, cantaron, jugaron,
En el mismo lugar,
pero con un nuevo renacer,
miré un poco más allá,
te vi, me acerqué y no eras tú,
era tu descendencia que crecía en el lugar,
un nuevo árbol que hermoseaba el lugar,
el hijo del árbol que me vio crecer,
ahora yo lo veré a él,
junto a los niños que disfrutarán verte crecer,
estarán juntos hasta que ellos se alejen,
por tener que envejecer.
Quien sabe a cuantos viste crecer y envejecer,
Yo te conocí mayor,
Ahora me toca a mí,
En poco tiempo más,
Tener que partir,
Pero sin antes saber vivir.
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Autor:
Pato_iqq (
Online) - Publicado: 14 de septiembre de 2026 a las 01:35
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 1

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