Día cero
Quizás las casitas de Leticia se pongan tristes cuando vuelva a mirarlas.
Quizás los claveles dejen de ser mis flores favoritas, porque un día te envié unos y solo pude decirte: “para ti”. Desde entonces tuvieron tu nombre.
Quizás algún día llegue a odiar Palencia, sin haber caminado jamás sus calles, solo porque existe demasiado lejos de aquello que quise alcanzar.
Quizás deje de escribir cartas. Quizás el papel me parezca inútil cuando ya no haya a quién esperar.
Quizás deje de escribir poemas,
ahora que ya no los lees.
Quizás algún día
tampoco me duela que no lo hagas.
Quizás las 10:30 de la noche dejen de tener algo especial, y las madrugadas pierdan ese silencio en el que tantas veces pensé en nosotros.
Porque últimamente
tus palabras llegan con frío,
como quien deja una puerta entreabierta
antes de marcharse.
Ya no sabes qué somos.
La distancia parece un juego
que ninguno sabe cuánto durará,
y en tus palabras
ya aparece la posibilidad
de otro nombre.
Y yo sigo aquí, contando como quien cuenta los días de un condenado.
211 días. 5 064 horas. 303 840 minutos.
El reloj sigue avanzando, pero lo nuestro parece retroceder.
Y lo más cruel es que todavía te quiero mientras siento que te pierdo.
Quizás ese sea el día cero: no el día en que dejemos de hablarnos, sino el día en que ya no quede nada que salvar.
Y entonces comprenderé que quizá nunca fuimos más que un juego de distancia, una ilusión demasiado larga, un bonito sueño de palabras.
Y qué extraño será despertar cuando ya no estés.
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Autor:
El Cronista sin puerto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 16:46
- Comentario del autor sobre el poema: Para la chavalilla de Palencia: alguna vez fuimos infinito.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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