CASTILLOS DE AIRE

Lourdes Aguilar


AVISO DE AUSENCIA DE Lourdes Aguilar
En cada oportunidad que se presente estaré con ustedes
Mientras haya vida habrá poesía


Dejé mi patria por un breve lapso, crucé el océano cuando pensé que no lo haría nunca, porque una parte habita ahí en esas lejanas tierras y donde muchos sueñan con establecerse y prosperar; yo solo estuve para compartir mis brazos con un par de niños que nunca comprenderán completamente esa otra herencia que tal vez el tiempo me impida contarles, y cuando mi voz enmudezca tan solo unas líneas escritas les recordarán a quien los amó como solo los abuelos pueden hacerlo. 
 El país que los acoge por derecho no es diferente a este otro donde nacieron, ese país también tiene una historia sangrienta detrás, héroes, villanos y santos caminaron por sus jardines bien cuidados, por calles ahora recorridas por automóviles (híbridos en su mayoría), su eficiente red de tranvías y trenes, scooters, bicicletas y motos eléctricas, habitaron en sus viejos edificios reconstruidos después de la desolación de las guerras, sus habitantes tampoco son diferentes: sus familias viven los mismos dramas, sus mismos anhelos, sus mismas tragedias en mayor o menor grado, ahí también el entrechocar de las copas silencia el de las bolsas de basura al rasgarse en busca de comida por ciudadanos en desgracia, las escuelas públicas con alimentos y artes incluidos contrastan con las aulas populosas de nuestras poblaciones subdesarrolladas pero albergan niños con curiosos, juguetones y, también maliciosos, pude ver castillos antiquísimos, construcciones convertidas en museos en un esfuerzo digno de admiración por preservar su historia, su cultura y herencia educativa, he cruzado sus puentes sobre su famoso río que corre muy por debajo de su nivel transitado por barcos llenos de turistas, indiferentes a esa falta preocupante de volúmenes de agua, he subido alguna colina donde se respira una tranquilidad desconocida en las nuestras y aún así no son diferentes: los árboles, firmes y silenciosos soportan el rigor de las estaciones cada vez más marcadas y su fauna se ha visto deambular por zonas urbanizadas ¿acaso presienten o solamente se solidarizan con sus congéneres en otras latitudes? 
 No, ése país no es diferente al mío: su esencia y su corazón presume y comparte lo que es suyo; su bandera ondea en cada edificio de gobierno y sus mercados exponen sus productos con la misma variedad de los nuestros; no, no son mejores, son simplemente diferentes, tan diferentes como su lenguaje que expresa los mismos sentimientos, he traídos de ahí imágenes que el tiempo no conservará, pero sí las miradas y las voces que me acompañarán hasta la tumba y aquí, respirando de nuevo el aire que llenó por primera vez mis pulmones agradezco esa oportunidad de convencerme una vez más: no hay país mejor que otro.

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  • Autor: Lourdes Aguilar (Online Online)
  • Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 15:43
  • Categoría: familia
  • Lecturas: 1


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