El hombre y el agua

🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮


AVISO DE AUSENCIA DE 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮
Soy Licenciado en Lengua y Literatura, en aras de futuro y amistad.

Presentado por Poemas del Alma

 

EL HOMBRE Y EL AGUA 

¡Ay de la fuente pura y maltratada,
que al hombre dio la vida en su regazo!
Hoy huye de su mano desgarrada,
rompiendo el dulce lazo,
que al tiempo se convierte en latigazo.

Yo la quería más que a mi existencia,
más que al oro del mundo y su tesoro,
mas destruí su curso y su inocencia;
su clara ausencia lloro
mientras me entierro en este polvo moro.

Un sueño de frescura me envolvía,
soñaba con el río de mi infancia,
mas al abrir los ojos vi la vía
del sol y la distancia,
quemando el necio cuerpo con jactancia.

Delante de mis ojos angustiados
el agua se formaba como un velo,
con ojos de cristal ya marchitados,
mirando hacia mi suelo,
tan fría como nieve o como el hielo.

—¿Qué haces aquí, corriente cristalina,
por qué te esfumas de mi mano abierta?
—Tu propio orgullo fue mi medicina,
dejaste mi alma muerta,
y hoy la sequía llama a tu compuerta.

—Tú me ensuciaste, ciego e inhumano,
con el veneno gris de tus industrias,
desperdiciaste el curso del verano;
por tus acciones sucias,
mis venas lloran muertas en penurias.

—Perdona mi desprecio y mi locura,
imploro de rodillas tu clemencia,
¿cómo vivir sin ti mi agricultura?
Mi alma en la indigencia
se quiebra al constatar tu santa ausencia.

—La sangre de la tierra eres y viva,
el alma de los campos y las flores;
sin tu corriente libre y fugitiva
invaden los dolores,
infiernos de sequía y sinsabores.

—Yo te adoraba, fuente del olvido,
permite que proteja mi ancho huerto,
que el bosque que con penas he nutrido
se encuentra casi muerto,
sin ti todo mi mundo es un desierto.

—¡Concédeme un momento, mi señora,
para salvar la tierra que agoniza!
—La culpa del humano no decora,
el viento se agudiza,
tu tiempo de abundancia se desliza.

¡Ay de la fuente pura maltratada,
que al hombre dio la vida en su regazo!
Hoy huye de su mano desgarrada,
rompiendo el dulce lazo,
que al tiempo se convierte en latigazo.

Corrió el hombre buscando su ribera,
la tierra abría grietas de agonía,
pidiendo que la lluvia apareciera,
mas el calor crecía,
porque el veneno humano la extinguía.

Llegó a la acequia de su tierra amada:
—¡Regresa, limpia el polvo de mi suelo!
—No tengo gotas, mi caudal es nada,
vuelo directo al cielo,
tu propio daño rompió mi anhelo.

Quiso cavar la arena con la mano,
buscando el hondo pulso de la veta,
el hilo de la vida fue lejano,
la muerte ya secreta
lo llevaba hasta la playa más escueta.

Miró el agua su llanto y desespero,
y le mostró el espejo del pasado:
los ríos que mató por el dinero,
petróleo derramado,
el manantial supremo profanado.

Los cielos reveló con muchos gases;
el humo del progreso sin medida,
y del calentamiento, crueles fases,
mostró su fútil muerte y tierna vida,
la atmósfera encendida.

Miró los bosques que taló sin freno,
raíces secas que llamaban lluvia,
el aire que volvió puro veneno,
la gran tormenta turbia
que ya no cae en la llanura rubia.

Los ríos en botellas miró presos,
el agua convertida en la riqueza
de pocos que compraron las procesos,
mientras que la pobreza
directo bebe el fango en su tristeza.

Vio hermanos contra hermanos en la acera,
alzando las espadas con porfía,
matándose por la última frontera
donde una gota ardía,
la guerra por el agua que moría.

Vio el mar tragando el plástico maldito,
islas de escombro donde el pez moría,
el llanto del océano en un grito,
la red que destruía
la vida que en sus ondas florecía.

Marchar miró los pueblos al exilio,
dejando atrás sus casas agrietadas,
sin que ninguna mano les dé auxilio
a vidas condenadas,
por tierras de la sed abandonadas.

Se retorció en la arena de vergüenza,
sintiendo así un fatal remordimiento,
al ver que su codicia tan inmensa
sembró su propio fin y su lamento,
quedando sin aliento.

Sintió el agua subir por las rodillas,
su vida convertida en un vacío.
—El tiempo ya llegó y en tus orillas,
la culpa es desvarío,
causando hasta la ausencia de agua al río.

Escucha, humanidad, el triste canto,
el llanto de la tierra es un aviso:
si al agua la transformas en quebranto,
perdiendo el paraíso,
el mundo será un suelo gris y omiso.

                                           Samuel Dixon

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  • Autor: Samuel Dixon (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 12:04
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Transparencia.


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