Portagayola

Manuel Valles



Llegas abriendo plaza, toro de bella lámina,

y por tu bravura se sabe que no eres abanto,

una acometida tuya

casi le arranca a la afición el alma

-que no se adorna como el alma del torero

antes de acortar el engaño-.

 

El sol se posa en el albero

encendiendo aún más 

las pasiones en el ruedo.

La andanada vibra en su ¡ole!,

ante el aplomo del toro

y el valiente aliñar del torero.

 

Pasodobles que corrugan la piel,

que estremecen el alma,

que echan fuera de su órbita roja al corazón, 

mientras que el asta del animal

hace ondulaciones en el aire

cada vez que atiende al bulto 

y, ya sea en atravesada o bajonazo,

sangra siempre el delirio a capote vuelto.

 

¡No brinques al burladero, toro bravo,

que allí los lidiadores están atentos!

 

Hasta mi alma llega

el arrebol salvaje de tu raza,

llega y prende en ella el alamar

como sellando un compromiso de amor,

un incomprendido destino de vida y muerte,

de muerte y más vida,

vida nacida en las luces de un traje galante 

en el cual las constelaciones del cielo

han bajado a rendir pleitesía 

a su majestad: la plaza. 

  • Autor: Manuel Valles (Offline Offline)
  • Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 05:18
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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