● HISTORIA ( 12 )
● UN SUFRIMIENTO SILENCIOSO"
Esta historia sucedió en Rumania, por el 1700, D.C.
Soy Eugene, la hija de un político de la época, en una ciudad aún pequeña pero importante y muy agricola. Es una familia importante y estricta, donde existen terratenientes importantes. Y uno de ellos es un tío paterno... muy querido para mí, en esa vida a la que pertenecía.
Me gustaba estar en su hacienda, algo que mi padre permitía en ciertas temporadas.
Fué en una de estas visitas, donde conocí a un agricultor muy dedicado y preparado en la agricultura, quien trabajaba para mi tío, sentíamos mucha atracción, pero no era aceptada nuestra posible relación.
Yo era una señorita de sociedad y él era un simple agricultor. Algo inconcebible para mi familia.
Yo tenía para este momento unos 16 años, y mi padre consideraba involucrarme en una relación matrimonial con un joven que incursiona en la politica, y que mi padre asesoraba. Esta idea no me agradaba...no me agradaba el joven, y trataba de desentenderme de la situación.
Pero ahora y en circunstancias diferentes, comenzaba a sentir la vida de manera diferente. Mi corazón comenzaba a latir de emoción por este hombre un poco ya curtido por la dura vida que vivía. Me era imposible no sentirme atraída por su presencia, mientras tropezaba con su mirada de admiración, cuando hacía mis caminatas por el campo. Lo observaba desde lejos, y él a mí, era una atracción irresistible y fascinante.
Yo comencé a caminar más lejos de lo acostumbrado, y deseaba que él me siguiera...algo que luego sucedió, después de varios de mis paseos por el campo.
Durante una tarde fué inevitable nuestro encuentro, donde caminamos hacia las riberas de un río poco profundo, desde donde se divisaba una hermosa cascada no muy alta, que se unía al río, y él quería mostrarme su belleza... yo me sentí fascinada, tanto por su cercanía como por la belleza del paisaje. Fué allí donde recibí su primer beso, una experiencia cautivadora que busque evitar, huyendo inmediatamente del lugar.
Pero descubrí días después, que este incidente altero más mi sentimiento por este hombre, no podía dejar de pensarlo, aunque trate de evitarlo, renunciando a mis paseos diarios allí.
Regrese a mi ciudad y luche por alejar mis pensamientos de él. Pero ya no pude evitarlo, solo deseaba estar con él, y sentía la urgencia de regresar a la hacienda. ¡ AAh, como deseaba verlo !
Pasó el tiempo, y cuando mejoro el clima y llegó el otoño, pude convencer a mi padre, para que me dejara ir a la hacienda. Deseo que mi padre concedió, y que no prestó mucha atención por sus muchas ocupaciones politicas y sociales.
Mi madre se ocupaba de la familia y de sus reuniones sociales. Eramos siete hermanos y yo era una de las menores, aunque no la menor, y era la unica que sentía atracción por el campo y me gustaba vacacionar en él. O quizás era por el cariño especial con mi tío y mi buena relación con su esposa. Ellos no tenían hijos, pero ayudaban mucho a los niños de sus trabajadores.
Emprendí mi viaje de nuevo hacia la hacienda, en un carruaje, perteneciente a la familia, eran pocas horas de camino, y el cochero podía regresar en horas.
Llegue a la hacienda y me recibieron con emoción, mi corazón palpitaba, no tanto por ese momento, sino por sentirme tan cerca de ese hombre que ya amaba.
Ese día no lo ví, y era tormentoso no poder correr a buscarlo, solo deseaba verlo.
Al día siguiente convencí a mi tío y su esposa, para que me dejaran caminar por los senderos de la propiedad. Ellos sonriendo aceptaron, pero me pidieron que tuviera cuidado. Yo agradecí la confianza y salí emocionada hacia mis senderos conocidos...lo busque con la mirada, entre los trabajadores que laboran el campo.
¡ Y no lo encontré ! mi corazón me dolía mucho, me afligía ver que no estaba en los lugares comunes. Seguí caminando y busque la ruta hacia la cascada. Solo deseaba caminar y liberar ese dolor, solo quería pensar... ¿ como podría saber de él ? No sabía a quien preguntar sin crear sospechas. Pero fuí sorprendida en mi recorrido... una voz que reconocí enseguida, me hablo... ¡ Señorita Eugene ! Es usted, ¡ como la he extrañado !
Mi corazón se quedo paralizado, mientras sentí unos brazos que me sostenían, y una voz que ya conocía... ¡ disculpe usted ! pero si no la sostengo, se hubiese caído.
Un torrente de emoción envolvía mi cuerpo y me hacía difícil pensar... mi corazón palpitó con más fuerza, no tenía coherencia de lo que hacía, solo me aferre a él...en lo inevitable de un beso y unos brazos que me estrechaban, mientras desbordaba su dulzura en mi boca. Y solo pude decir, ¡ oh vincent, eres tú ! Y entonces sentí como me cargaba hasta un monticulo rocoso, donde me deposito para que me sentara.
Nos miramos tan profundamente, y ambos solo suspiramos entre tanta emoción. Tratamos de relajarnos, mientras él frotaba mis manos, que estaban heladas, contra las suyas.
Mientras tanto yo trataba de estabilizar mi emoción, que aún no lograba controlar... Entonces él, habló.
¡ Supe que usted llegó ayer ! y deseaba tanto verle... sé que no estoy a su altura, ¡ pero es inevitable esto que siento por usted !
Yo aún tenía mi mirada baja, y la levante hacía él. Nos volvimos a mirar con tanta emoción, y ya era inevitable negar lo que sentíamos. Él tomo de nuevo, una de mis manos, y me halo a seguirlo hacia otro lugar.
Me dijo entonces, caminemos hacia la gruta, quiero mostrarte una cueva que hay debajo de la cascada. Yo obedecí de manera automatica, ya no era consciente de mi voluntad...ya no podía resistirme.
Llegamos a la cascada y me impresionó un poco su formación, pero era agradable sentarse ahí, y ver caer el agua con tanta solemnidad.
Estando ahí, nos besamos con pasión, y sentir su cercanía y su fuerza me seducían, no deseaba resistirme. Deseaba experimentar lo que mi corazón deseaba.
Fuí suya en aquella gruta secreta, y tan feliz a pesar del miedo que sentía. Sabía que mi familia jamás aceptaría esta relación. Pero era inevitable resistirme a este amor que sentía.
Estás experiencias se siguieron repitiendo, y aunque él quería hablar con mi tío, el miedo nos doblegaba. Entonces decidí huir con él.
Me llevó a casa de sus padres, en una aldea humilde. Era una pequeña granja, donde criaban algunos animales y tenían una huerta grande de frutos, granos y hortalizas. Era para mí muy dificil adaptarme a esta vida, estaba acostumbrada a mejores cosas. Pero lo amaba y trate de hacer mejor las cosas por él y por mí.
Pasarón unos días, y mi padre llegó con cierta autoridad a buscarme, estaba muy enojado...y vincent fue detenido.
Regrese a casa con mi padre y con mi rostro tapado por un velo oscuro, oculte mis lagrimas que brotaban con mucha fuerza.
¡ Que sería de la suerte de Vincent ! Yo no deseaba que fuera perjudicado...de esa manera tan injusta, ¡ esto era demasiado sufrimiento para mí !
Pero lo peor apenas comenzaba para mí realidad impuesta.
No supe nada más de Vincent por mucho tiempo después, pero fuí llevada en esos días a casa de otro familiar, una pariente lejana de mi madre, que habitaba mucho más lejos. Ella vivía más hacia la frontera de alemania. Era una anciana viuda de un militar, que buscaba vivir sus últimos días en paz, y vivía acompañada por una joven que ella había criado desde pequeña. Y está joven fue contratada por mi padre, para que me siguiera los pasos. Me vigilara y diera información de lo que yo hiciera.
Me sentí tan controlada y maltratada emocionalmente, que mi vida parecía haber perdido sentido. Pasaron los días y resulte embarazada, algo que ya mi familia sospechaba. Entonces fuí sentenciada a quedarme allí, hasta resolver ese problema.
Los meses pasan y mi embarazo lo vivo con mucha tristeza y depresión, no veo futuro seguro para mi hijo y para mí, solo me quedaba esperar por la compasión de mi padre.
La muchacha me cuidaba y atendía constantemente, mientras la anciana ya estaba muy agotada para ocuparse de mis asuntos. Pero me fue asignada una partera de la zona, para que estuviera pendiente del parto y de mi gestación. Mientras semanalmente, mi madre o una de mis hermanas mayores, venian con provisiones, y estaban pendiente de mi condición física.
La partera me visitaba diariamente y me exigía alimentarme bien, para estar fuerte para ese momento difícil que me esperaba.
Pero yo lloraba mucho, por mi situación... ¡ y por vincent! ¡ como lamentaba todo lo ocurrido ! Pero no tenía fuerza para demostrar mi desacuerdo, ni podía luchar contra tanta adversidad...cuando se me culpaba de inmoral.
Llegó el nacimiento de mi hijo, durante una noche muy fría y oscura, la muchacha corrió a buscar a la partera, mientras yo sufría las contracciones, con un gran temor de un futuro incierto y amenazante.
Se calentó mucha agua durante esa noche, mientras me colocaban compresas calientes en mi vientre y cuerpo, y se me preparaban formulas herbarias. Recuerdo las brasas ardiendo, y la angustia de la partera por la situación difícil que se presentaba, mi salud estaba muy quebrantada, y yo debía ser muy fuerte para salir bien de la situación. Fué una noche agotadora...¡ y al fín mi hijo nació ! pero yo no tenía fuerzas para protegerlo y cuidarlo.
Estaba muy débil y delirante, y ya comenzaba a sentir fiebre. Apenas era consciente de mi misma. Y me amenazaba una inmensa oscuridad, que no se movia de mi entorno. Estuve inconsciente un buen tiempo, y algo quedo bloqueado en mi mente, mi cerebro no reaccionaba a la normalidad de mi entorno, no podía percibir la vida con completa realidad ni normalidad.
Empece a ser consciente de mí de nuevo, unos dos meses después del parto. Comencé a recordar todo... y mi angustia crecio, mientras me preguntaba, ¿Donde... estaba mi hijo ?
Durante este tiempo la mujer que me cuidaba la salud con yerbas y prácticas medicas de ella misma, trataba de calmar mi angustia.
Mientras la joven que me cuidaba, me informo... ¡ que mi hijo... había muerto !
Un dolor inmenso atravesó mi corazón, ¡ queria morir...! ¡ eso, no era posible ! ¡ Yo sentia...! que me mentían... ¡ necesitaba saber ! donde estaba mi hijo. Pero no hubo respuesta...se siguió manteniendo la mentira.
Mi padre regreso unos dias despues de mi aparente mejoria, claro, físicamente había mejorado un poco, pero emocionalmente estaba muerta, aunque aún abrigaba la esperanza de que mi hijo estuviera vivo.
Regrese a mi hogar como una persona frustrada, amargada y deprimida. Se me catalogo como una persona enferma, para la sociedad que rodeaba a mi padre.
Me rodearon de médicos, que diagnosticaban mi condición física, como delicada, mientras me tratraban con formulas raras.
Yo era la hija enferma del politico importante, y padecía una enfermedad desconocida. Y más nunca volví a ser aquella joven alegre y sencilla que había sido, más nunca hice vida social como a mi padre le gustaba.
Le lloraba y rogaba a mi madre por saber la verdad sobre mi hijo, y ella se negaba a hablar conmigo del tema. Mi padre no quería que se mencionara nada que tuviera que ver con tan enorme deshonra sufrida. Pasaron unos cinco años, y yo me adapte a mi amargura y soledad, no podía contra la voluntad de mi padre y de la familia. En apariencia estaba más calmada, en apariencia solo obedecía, pero me sentia... ¡ tan infeliz !
Mi padre decidió que debía casarme, ya que el consideraba que ya estaba bien para llevar una vida tranquila. Me arreglo un matrimonio con un hijo aún soltero del notario de la localidad, era alguien en quién él confiaba. Este joven que no era muy sobresaliente ni atractivo en la comunidad social que se vivía, le entusiasmo el trato, que mi padre le propuso.
Acepte la condición de mi padre, en ese momento solo deseaba que me dejaran de controlar, no me importaba mucho, como pudiera ser mi vida. Solo estaba cansada de tanto control, y este personaje era muy timido, y no me sentía avasallada por su presencia.
Me case con este hombre y fuimos a vivir a una casa comoda que era propiedad de su padre, el notario.
Convivir con él no fue complicado, también era una persona tranquila y le gustaban las leyes y los libros, aunque su timidez no le ayudaba en los circulos sociales. Pero ahora estaba contento con hacerme su esposa...quizás él me considera muy bonita, y eso lo motivaba a admirarmé como un trofeo. Yo me sentía calmada con su trato decente, no sentía ninguna presión de su parte, y me gustaba no tener ya tanto control de mi padre.
No quise hacer mucha vida social, solo lo necesario, mientras me refugiaba en los libros y en paseos al campo, se me permitió usar el carruaje cuando yo lo quisiera. Y entonces comencé a indagar más sobre mi hijo.
Comencé a visitar de nuevo a mi tío, él también había sido afectado por la situación. Comencé a llevar una mejor relación con ellos, una relación más madura.
Comencé a tener más confianza con la esposa de mi tío, y comencé a hablarle de mi sufrimiento por mi hijo.
Ella comenzó a compadecerse de mí, y me confeso lo que ella sabía, mi hijo había sido entregado a su padre, quien lo criaba con sus padres, y otra mujer, con la que se habia unido.
Mi padre lo había absuelto de la carcel, con la condición de que se quedará con el niño, y le buscara una madre. Y él acepto el acuerdo para proteger al niño.
Al recibir esta información, ¡ mi corazón lloraba...! ¡mi pesar era mucho ! pero a la vez era feliz, al saber que mi hijo... ¡ estaba vivo ! aunque hubiese perdido mi derecho a ser su madre.
Comencé a indagar por los alrrededores de la aldea, y a observar a todos los niños que veía, yo buscaba a uno de aproximadamente unos seis años de edad, hasta que lo ví caminando de la mano de su abuela, la madre humilde de Vincent...y estaba segura, ¡ de que ese, era mi hijo !
Seguí visitando la aldea, poniendo como pretexto al cochero, que me gustaba observar la zona, era mi manera de pasear, y me gustaba observar jugar los niños de allí.
Así pude ver a mi hijo, jugar cerca de la humilde casa, con sus otros hermanos.
¡ Me dolía tanto verlo ! y no poder acercarme a él y abrazarlo, me tenia que cuidar... de delatarme, temía las consecuencias que podía crear. Y aunque mi corazón de madre insistía en un acercamiento, mi temor y verguenza a ser juzgada y rechazada eran mas fuertes.
Me tenía que conformar con solo mirarlo desde lejos y amarlo en silencio, tanto a él como a su padre.
No tuve más hijos en esa vida, posiblemente mi trauma físico y mi enfermedad después del parto, me dejó imposibilitada para serlo de nuevo. Y mi vida se convirtió en una rutina triste, que solo anhelaba ese contacto físico y emocional con mi hijo. Eso se convirtió en una obsesión para mí. Y fué un dolor frustrante durante esa vida, un dolor que no pude superar, y que aún hoy en mi vida presente puedo sentir con profundidad.
Una experiencia que nunca me atreví, a enfrentar, era demasiada la presión social y familiar, ya impuesta en mi realidad emocional. Nunca pude transgedir los limites impuestos, desde mi educación recibida.
Era una ley... mantener una moral intachable, aunque la mía no era tan honorable, no podía deshonrar la familia mucho más, de lo sucedido... Mi padre, jamás me perdonaría... otra ofensa más, que afectara su estatus social.
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Autor:
Sheilo Sanz (
Online) - Publicado: 12 de septiembre de 2026 a las 12:14
- Comentario del autor sobre el poema: Gracias a todos por su atención a mis historias de vidas pasadas. Con esta historia cierro el contenido de estás 12 historias ya escritas. Gracias siempre por su apoyo. Sheilo Sanz 🙏
- Categoría: Sin clasificar
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