Gata mareada

Alexandra Quintanilla

Jugué dados con una gata mareada
del humo que llegaba a su cara.
Fue gracioso.
Sé que piensas que soy infantil, pero bah.
Cariño, ¿qué puedes esperar de un alma que nunca ha visto un porvenir?
Sola por la vida sin meledromatizar…
Tú te enfureciste sin decirlo y creo que pensaste en decir: adiós te veo pronto.

Pero sin promesas solo hay un desequilibrio tonto y sin esquinas y,
aún así te arrincona.
Te va carcomiendo los cesos.
Créelo cuando lo digo, ese impulso lo he sentido más de un par de veces.

La gente habla,
nunca dicen algo coherente.
Tienen boca y la utilizan.
Como niño con juguete recién comprado.
Y a pesar de ello y las habladurías,
sé que hay un cohete debajo de ti.
Y no lo prometiste.
Apuesto a que de no ser por ello no te detuviera.
Y miré que lo prometí a escondidas tantas veces,
pero le doy vueltas a mis promesas como un xxx y termino haciendo lo que dije que nunca haría.
Es cuando mis nunca se convierten en un siempre.
Pero camino y camino y vuelvo a caminar cuando no me siento cómoda.
¿Puedes entenderlo?
Probablemente me creas loca,
Pero quien dijo ese no era el plan.
Debería de solo respirar.
Te quiero y ese es un desequilibrio constante.

  • Autor: AleQ (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 12 de septiembre de 2026 a las 03:49
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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