Por la confesión de Simón, el Señor da una promesa
No se lo revelo carne ni sangre, sino el Padre, por clemencia
Le cambió el nombre, le puso Pedro, sobre esa roca edificó su iglesia
Vino a ser cabeza del ángulo, torre fuerte
las puertas del Hades no prevalecerán contra ella
Una secta se les llamó de manera despectiva
Era la primera iglesia que forjaban, que nacía
Los discípulos seleccionados de manera selectiva
Por quien era su Pastor, sus ovejas lo seguían
Fueron todos comisionados, para una labor bravía
Ir, discipular, bautizar con autoridad y guía
Enseñarles del maestro y sin mucha algarabía
Era el mensaje perfecto, era potestad divina
Recorrer montes, llanos y las ciudades vecinas
Con la espada del espíritu y el consolador de compañía
Sin bolsa ni alforja, descalzos y sin comida
Anunciaban el mensaje de paz, el mensaje que da vida
La iglesia ya se forjaba, la iglesia ya florecía
Cristianos se les llamó, por vez primera en Antioquía
Todas las cosas en común, con alegría, todo se repartía
Teniendo favor con el pueblo, aprendieron del Mesías
Con el poder de lo alto cumplieron con el llamado
Jesús les daba palabra, ellos obedecieron el mandato
Muchos otros se sumaban, se entregaban y eran salvos
Un movimiento mundial, corazones perdonados
Llegó la persecución, fueron menospreciados
Prisioneros, que, en la cárcel, al mismo Dios adoraron
Pedro nos dejó un ejemplo, al sufrir como cristiano
No te avergüences mi hermano, es orgullo, no es ufano
Surgieron muchas Iglesias, en aquellos lugares lejanos
Sus milicianos muy fieles, continuaron el trabajo
El discípulo amado, ya muy entrado en los años
Una carta escribía a cada iglesia por separado
Con amor tierno abrazaba con palabras a sus Hermanos
Elogiaba sus virtudes, regañaba sin desgano
Arrepiéntanse y sean fieles, no adoren a lo profano
No teman y sean valientes, compren oro refinado
Al que venciere daré, maná del Cielo, muy deseado
Del árbol de la vida podrás comer, en el palacio sagrado
Al que venciere, será vestido de lino fino y blanco
Su nombre no se borrará del libro de los salvados
Confesará su nombre a su Padre, en el trono sacrosanto
Una piedrecita blanca se le dará, inscrita por el costado
Al que venciere, no sufrirá Segunda Muerte, ni ningún daño
Es promesa del viviente para sus hijos amados
Será columna perenne, será para el apartado
Se sentará con Cristo en el trono, el lugar más deseado
Estas promesas quedaron, para nosotros también
El mensaje de Jesús proclamamos, con valentía y con fe
No tengas miedo mi hermano, Jesús te dará el poder
Somos un cuerpo en Cristo, nunca nos podrán vencer.
Iglesia Bautista El Camino, iglesia somos tú y yo
Tenemos el mismo llamado, tenemos la misma misión
Predicar el mensaje más humano, para el mundo en perdición
Vamos todos, vamos Hermanos, nos espera el galardón.
Yamila Perez
Derechos reservados.
Abril 2024.-
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Autor:
Yamila Perez (
Online) - Publicado: 11 de septiembre de 2026 a las 12:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

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