Fui pequeña en un mundo de ausencias,
donde el frío dolía al crecer,
pero hallé en sus huellas la fuerza
que me enseñó por primera vez a querer.
Antes que las palabras humanas,
fue un ladrido mi primer hogar,
unos ojos mirándome fijo
prometiendo que no se irían jamás.
Ángeles fieles con colita,
los que curaron mi soledad,
enseñándome que el amor verdadero
no pide nada y lo entrega todo sin más.
Compañeros de vida en silencio,
al escuchar sus patitas andar,
comprendí la medida de un lazo
que en mi alma no tiene igual.
Ellos son un capítulo en nuestra vida,
pero somos su historia final;
fieles sombras de ternura pura,
mi refugio en cada rincón,
fueron la mano que nadie me dio,
hecha vida, latido y corazón.
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Autor:
Pandy Andy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de septiembre de 2026 a las 12:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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