Fui pequeña en un mundo de ausencias,
donde el frío dolía al crecer,
pero hallé en sus huellas la fuerza
que me enseñó por primera vez a querer.
Antes que las palabras humanas,
fue un ladrido mi primer hogar,
unos ojos mirándome fijo
prometiendo que no se irían jamás.
Ángeles fieles con colita,
los que curaron mi soledad,
enseñándome que el amor verdadero
no pide nada y lo entrega todo sin más.
Compañeros de vida en silencio,
al escuchar sus patitas andar,
comprendí la medida de un lazo
que en mi alma no tiene igual.
Ellos son un capítulo en nuestra vida,
pero somos su historia final;
fieles sombras de ternura pura,
mi refugio en cada rincón,
fueron la mano que nadie me dio,
hecha vida, latido y corazón.
-
Autor:
Pandy Andy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de septiembre de 2026 a las 12:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 40
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Lualpri, El Hombre de la Rosa, Gabriel Aranda, alicia perez hernandez, JoseAn100, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios1
Pocos seres en la tierra dan toda su lealtad como
los dulces perritos...
Hermoso recordatorio.
Gracias.
Estimado Gabriel, le agradezco enormemente su mensaje. Tiene toda la razón: la lealtad de estos seres es un regalo único en la vida. Qué bonito saber que mi poema resonó con usted. ¡Muchas gracias por su lectura y por sus amables palabras!
Un abrazo POETA.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.