No me he equivocado.
Eran tus ojos, no los míos,
me robaste sin tregua el corazón,
después de vacilar, lidié contigo.
Algo pensaron o sintieron,
se fiaron de él, y de su taquicardia,
mis ojos se apagaron,
tu luz se me acercó por todas las ventanas.
No sé cuánto duró.
Mi cuerpo estaba más ligero.
Me observé en el espejo.
Jodidamente supe que eras tú
algo mejor que un sueño, pero que duró más,
no era cuestión de tiempo,
ni de paciencia.
Reconstruí la historia que guardé a cal y canto,
y ambos nos encerramos en ella.
Algo me rozó, algo me susurraba,
acariciaste algo que yo no conocía,
otro torso, otro hombre, otro costado,
cuando casi me da un golpe de calor,
intenté que volvieras,
pero ya no, ya estaba toco cuesta arriba.
Y allí, lejísimos de ti,
me volví a despertar,
lo único que hice fue un análisis,
mi vida se basó en los porqués,
hasta que el tiempo dejó de castigarme.
"Me lo había explicado de todas las maneras."
-
Autor:
WordMaster (
Online) - Publicado: 11 de septiembre de 2026 a las 06:29
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.