Donde Termina El Tiempo

Luis Barreda Morán

DONDE TERMINA EL TIEMPO

Si alguna vez el mundo tuvo un nombre
para aquello que une dos destinos,
yo lo encontré en tus ojos
la primera vez que los miré.

Desde entonces
todo lo que antes parecía inmenso
—el oro escondido bajo la tierra,
las ciudades, sus torres,
los mares que no terminan—
me pareció pequeño
frente al milagro sencillo
de despertar junto a ti.

Porque tú no llegaste a mi vida
como llegan las tormentas:
llegaste despacio,
como la luz que se posa sobre una ventana
y descubre que una casa estaba esperando.

Y desde entonces somos dos,
pero también somos una historia:
dos cuerpos que aprendieron el mismo abrazo,
dos voces que encontraron
una música secreta
para llamarse en medio de la noche.

He recorrido contigo
los días luminosos
y también aquellos en que el cielo
parecía pesar sobre nuestros hombros.
Y en todos ellos
tu mano encontró la mía.

Eso vale más que cualquier riqueza.

¿Qué podría ofrecerme el mundo
que pudiera compararse
con tu cabeza descansando sobre mi pecho,
con tu risa llenando la casa,
con el silencio que compartimos
cuando ya no necesitamos palabras?

Yo no sé cuánto puede durar un hombre,
ni cuánto le concede el tiempo
a una historia de amor.

Pero sé que quiero gastarlo contigo.

Quiero verte envejecer,
ver cómo el cabello cambia lentamente
y cómo las estaciones dejan
su pequeña escritura sobre nuestros rostros.

Quiero que un día
nuestros hijos nos nombren desde lejos
y que los nietos corran por la casa
como pequeños relámpagos de alegría.

Y cuando llegue la noche final,
cuando el mundo cierre sus puertas
y el último reloj deje de contar,
no quisiera llevarme nada:

ni oro,
ni gloria,
ni el recuerdo de los grandes caminos.

Sólo tu nombre.

Porque quizá amar sea eso:
encontrar a alguien
con quien la vida parece demasiado breve
y, aun así,
sentir que mientras estuvimos juntos
la eternidad tuvo un lugar
en esta tierra.

Y si después de nosotros
queda algo en la oscuridad,
que sea esto:

que una vez,
en algún rincón del tiempo,
un hombre y una mujer
se encontraron,
se eligieron cada día,
y construyeron entre sus dos corazones
un pequeño universo
al que ni siquiera la muerte
pudo ponerle fin.

—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA 
Diciembre, 2020
Género: poesía lírica 
Forma: verso libre

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Online Online)
  • Publicado: 11 de septiembre de 2026 a las 01:25
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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