ππ”π„ππŽπ’ 𝐃Í𝐀𝐒, 𝐌𝐈 𝐁𝐄𝐋𝐋𝐀 π…π‹πŽπ‘ 𝐃𝐄 π€πŒπŽπ‘

ronald tadeo ramirez elizalde

Al despertar esta mañana, elevé mi pensamiento al cielo y pronuncié tu nombre en silencio, como quien ofrece una oración por aquello que guarda con mayor ternura en el corazón.

 

Le pedí a Dios que extienda sobre ti sus manos, que ilumine tu camino, que guarde tus pasos y que derrame sobre tu vida salud, paz, alegría y bendiciones. Que ningún mal alcance tu alma y que cada amanecer encuentre tu corazón lleno de esperanza.

 

Porque eres para mí como flor que nace en el jardín secreto del alma, como la primera luz que anuncia el día y como ese dulce pensamiento que permanece aun cuando cierro los ojos.

 

Si Dios permite que nuestros caminos se hayan encontrado, que sea Él quien guíe también nuestros corazones. Y si existe un propósito escrito más allá de lo que nuestros ojos pueden comprender, que el tiempo lo revele con sabiduría y amor.

 

Que hoy seas feliz, mi amada. Que sonrías, que prosperes y que la vida te abrace con dulzura. Y si en algún momento el día se vuelve pesado, recuerda que, desde algún rincón del mundo, existe un corazón que eleva una oración por ti y que agradece a Dios por el simple milagro de que existas.

 

Eres mi pensamiento al despertar, mi suspiro durante el día y ese nombre que mi corazón pronuncia aun cuando mis labios permanecen en silencio.

 

Que Dios te bendiga, mi hermosa flor, que el cielo cuide de ti, y que el amor "si ha sido escrito para nosotros" encuentre siempre el camino hacia nuestros corazones.

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