Llego de vez en cuando y de vez en cuando me voy.
Te descolgué de la luna
y comencé a beberte sorbo a sorbo
entre las sombras que despeina el viento.
Eran otros septiembres de hojas azuladas
y aroma de campiñas medievales,
otros septiembres de empedrados viejos
de una ciudad gastada en batallas de otrora.
Y sin embargo estabas. Con tu música y tu verso,
con tus lánguidos ojos, tal vez cansados
de la umbría de senderos carentes de soles y de duendes.
Eran otros septiembres. Y aún hoy me pregunto si hice bien
en bajarte de tu cielo y de tus nubes,
si hice bien en dejarte enquistarte en mi poesía.
Pese a todo, yo creo que bien hicimos eso de buscar
(y encontrar) ignorados cobijos en donde existen
misteriosas brisas que acarician las rosas coloreadas de tiempo.
Aunque después la luna se me hizo cada vez más lejana y el rocío
no marcara tus huellas de gacela como tampoco el aire
susurrara tu risa, esa risa perdida que recobraste un día.
En este septiembre frío, en este septiembre con soledad de invierno,
nada tiene de extraño transitar por las ansias que impregnaron tu nombre.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.
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Autor:
benchy43 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de septiembre de 2026 a las 00:08
- Comentario del autor sobre el poema: Muchas gracias por la lectura, buena jornada para todos.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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