Hay una casa dentro de mí
que dejó de hacer ruido.
La cocina sigue ahí,
pero nadie tiene hambre.
El reloj mueve sus agujas
sobre una mesa llena de polvo.
En las paredes corre algo oscuro,
lento, espeso,
como si las tuberías hubieran olvidado
para que fueron hechas.
Pongo la mano sobre el pecho.
Nada.
Sólo una habitación cerrada
detrás de las costillas.
Sé que estoy aquí.
Sé mi nombre.
Sé que mis ojos están abiertos.
Entonces, ¿por qué
todo parece abandonado?
Las flores de la ventana
siguen creciendo sin permiso.
Yo las miro marchitarse
sin entender por qué me pertenecen.
A veces pienso
que mi cuerpo es una casa
que alguien dejó encendida
después de irse.
Y lo pero
no es el silencio.
Es saber que hay algo latiendo
en una casa que parece vacía.
Golpeo las paredes desde adentro,
pero nadie responde.
Y aun así,
algo insiste en llamarme
por mi nombre.
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Autor:
Fachuuu (
Online) - Publicado: 9 de septiembre de 2026 a las 12:53
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema fue inspirado en el síndrome de cotard (síndrome del cadáver viviente).
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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