A la esquiva hermosa aguardaba yo atento,
por rendirle adoración y fiel compaña;
más con galana y coqueta maña,
hurtaba el labio a mi dulce intento.
Reía a la esquiva, el desdén fingiendo,
entre arrumacos de ciego calor,
cuando de la blusa, en juego de amor,
un tierno flan se le fue saliendo.
Muestra el seno su lumbre encendida,
con pezón de azúcar y caramelo,
que al más parco galán rindiera el celo,
y al alma pusiera en el pecho herida.
Rendidos al flujo de la noche umbría,
el catre fue plaza de mil menesteres;
trocamos en besos todos los placeres,
entre muslos finos hasta ver el día.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de septiembre de 2026 a las 06:37
- Categoría: Amor
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Henry Alejandro Morales, Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco, Salvador Santoyo Sánchez, RIVAS JOSE

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