MI BARBIE PERDIDA (Poema del 8 setiembre del 2025)
de Wcelogan — Prosa Poética
¿Y dónde estará mi Barbie…?
Tal vez se quedó atrapada en la caja de mis oscuridades, entre calcetines huérfanos, pecados reciclados y un par de ilusiones vencidas.
No tuve cerillos para encenderle una candela, ni linterna que alumbrara su plástico glorioso. Por eso jamás la vi pasar del todo: apenas un roce en la penumbra, un destello que se me escapó entre las costillas.
Quizás ya no es la muñeca inmutable que Mattel juró eterna. Tal vez el tiempo la mordió sin piedad y hoy anda con las pestañas postizas medio colgando, el pelo rubio convertido en estropajo de cocina y aquella sonrisa fosforescente reemplazada por una dentadura que no siempre encaja.
Quizás ya no cabe en su faldita de cheerleader y se refugia en licras negras de pretina alta, mientras maldice a las revistas que jamás predijeron esta guerra contra la gravedad.
Me la imagino en su nueva gloria: con celulitis como cordilleras indomables, arrugas convertidas en surcos de batallas y noches mal dormidas, y unas estrías capaces de contar una genealogía entera de deseo.
Una Barbie que ya no entra en su convertible rosado porque hasta el timón decidió rendirse ante tanta curva real.
Se cansó de fingir el papel de muñeca eterna.
Ahora es mujer de verdad: con varices como relámpagos, ojeras que parecen túneles hacia el misterio y un cuerpo que ya no se disculpa por existir.
Y aun así, mi Barbie perdida me enloquece.
Porque si aparece, no llegará envuelta en celofán nuevo, sino en una bolsa de mercado, oliendo a sudor y a sofrito, cargada de recuerdos, dolores y alguna que otra factura pendiente con la vida.
Llegará con un pie en el más allá, el otro en chancleta, arrastrando un bastón fluorescente y quejándose del colesterol.
Y yo, lejos de espantarme, le haré espacio en mi cama y en mis huesos.
Porque sé que esa es la Barbie que esperaba: la que sobrevivió al tiempo, al espejo, al fracaso y al deseo.
Aceptaré sus kilos, sus defectos, su humor cambiante, su cansancio y sus achaques.
La abrazaré aunque ronque, aunque me robe la cobija, aunque se duerma con la novela turca antes del clímax.
Porque al final no quiero una muñeca perfecta.
Quiero a la mujer que me llegó tarde, cargada de años, arrugas, celulitis y vida.
Y ojalá llegue antes.
Porque, si se demora demasiado, terminaremos haciendo un 2x1 en el funeral…
Pero mía, siempre mía, hasta en mi último otoño.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de septiembre de 2026 a las 02:34
- CategorÃa: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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