Caminaba por la avenida Simón Bolívar,
de mi querida ciudad de Valledupar...
de pronto la sed me ataca... intencional
Se me da por entrar a cierto lugar,
donde se ofrece bebidas refrescantes,
me siento y enseguida veo un picante,
vestida con atuendos deslumbrantes,
de vez en cuando mostraba sus partes,
como algo que ya está en el libreto,
primero, al descuido, dejó ver sus piernas,
después, un poquitico, mostró pantaleta,
no sé, pero noté una parte gruesa,
que no me agradó para nada...
ya para entonces, me habían servido limonada,
y apuré con denuedo aquella bebida helada,
desviando un poco la atención de la dama,
que a todas estas, lucía muy delicada,
y como para corroborar la jugada,
simuló dejar caer una servilleta,
agachándose con todo y pantaleta,
dejando entrever una potente maquina
Ya con el rato de estar en el local,
fui notando cierta coquetería hacia mi,
de aquella damisela amonada,
con su boca carmesí, bien pintada
y pestañas, para qué, bien delineadas,
con todo el ajuar de una verdadera dama
De vez en cuando notaba, ciertos ademanes
que no eran femeninos, sino de manes,
lo que me causó gran escozor...
de pronto se me acercó y me dijo: mi amor,
con una voz gruesa y amachada...
Yo me quedé como con una sensación helada
y mi cara mas acida que la limonada;
entonces, confirmé que mis sospechas
para nada, eran del todo infundadas:
aquella poderosa maquina,
venía con manivela incorporada.
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Autor:
Antonio_cuello (
Online) - Publicado: 8 de septiembre de 2026 a las 15:53
- Categoría: Humor
- Lecturas: 1

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