¿A QUÉ LLAMAS LIBERTAD?

JUSTO ALDÚ

¿A qué llamas libertad, hermano,
si alguien decide el rumbo de tus pasos,
si te dejan abierta la ventana
pero esconden la llave entre sus manos?

¿A qué llamas libertad si entregas
la tierra que te nombra desde niño,
si el agua cambia de dueño en silencio
y el fruto de tu campo toma otro camino?

¿Es libertad bajar siempre la frente
para no despertar al vigilante,
o guardar en los bolsillos las palabras
que alguna vez quisiste decir delante?

¿Es libertad votar cada cierto tiempo
y después convertirte en un recuerdo,
si tu voz llega apenas hasta el aire
y alguien la archiva lejos de su pueblo?

Hay cárceles que nunca tienen muros;
se levantan con miedo y obediencia.
Tienen ventanas limpias hacia el cielo
y una puerta que conduce a la ausencia.

También hay pueblos que confunden patria
con repetir consignas a deshora,
mientras la tierra pierde sus cosechas
y la promesa engorda en la memoria.

¿De qué sirve una voz si tiene precio,
si pensar diferente abre sospechas,
si hasta la propia duda baja el tono
para cruzar de puntillas las veredas?

¿Acaso libertad es ser sumisos,
ceder la llave de nuestra despensa
y llamar soberana a la obediencia
mientras manos ajenas cuentan nuestras riquezas?

La patria no es un mástil ni un discurso,
ni un nombre que se aprende de memoria:
es decidir qué hacemos con la tierra,
qué dejamos después de nuestra historia.

Por eso vuelvo al principio y me pregunto,
sin banderas que dicten la respuesta:
¿a qué llamas libertad, si no eres libre
para decir que no cuando te desgobiernan?

JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026



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