Tapiar mis oidos quiero
Al escuchar el eco de tu voz
chirridos
como frotar metal
Cerrar el puño y desaparecer
En acto suicida de perfecta lucidez
gritos
bajo la lluvia
incesante
Sumergir la cabeza en el agua
como un submarino
Aullar en pánico de ruido blanco
ayudadme
nadie me oye
no tengo voz
Escucho las habladurías
Los perros hablan
Y los gatos dicen trabalenguas
quiebro el silencio
a carcajadas
en un funeral
Mi alma es un punto blanco
En la oscuridad sideral del vacío
sigue corriendo
corro
corro
De las voces en mi mente
De los gritos de mis vivencias
De los gemidos de mis memorias
Vacíar la conciencia
Diluir en oxígeno
Digerir 60 pastillas
Y no despertar más.
Ni un solo día.
Tengo razones para matar
el odio enfermo
la cura
el mito de Sísifo.
Sentarse en algún lugar de la luna
Y acariciar el lustre pelaje
De un gato callejero
Del sol mientras duerme
Quiero cerrar mi puño
Viajar lejos de cerca
Vendrá el fin del tiempo
Regocijandose en su insípida vida
Es un dueño
Una ilusión
Incluso si no lo es, negra
Alma en el punto Nemo
Adicta a la soledad como droga
Mil veces drogado
Cien mil veces extasiado
Un millón de veces solo
Quisiera ser despojado de mi voz
Y no hablar nunca más
Ni una sola palabra
Nada
Silencio
Mental
Misantropía
Horror de horrores, el fin
El poeta como subterfugios
Menester de hablar de la muerte
Negra túnica
Extrañas manos
Grandes pies
Insípido perfume de magnolias
La habitación de la niebla
Telequinesis en tu cuerpo
Tejer mis manos
Dibujar escombros
Caminar en tus montes
Telepatía entropíca
Se transforma en voz
Renuncio.
No quiero hablar.
Ya hablé demasiado.
-
Autor:
Ignacio Velásquez (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de septiembre de 2026 a las 19:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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