Me dejó un espacio en blanco
entre dos versos de nieve
y le llamó verso manco
porque faltaba una mano
que pusiera de relieve
aquel amor de verano.
No fue fácil encontrar
el verso más adecuado
que pudiera completar
su poema inacabado.
Y busqué como si fuera
una aguja en un pajar
sentado en una escollera
sin subir y sin bajar.
En los montes, en los valles,
en los bosques y en los ríos
no vi trajes de su talle
cuando por fin llegó el frío.
Tampoco en ninguna calle
me vino la inspiración
para encajar con detalle
la letra de una canción
que hablara de aquel idilio.
Me vi como el vagabundo
deportado en el exilio
disfrazado de poeta
a las puertas del submundo
de las letras incompletas.
Me faltaban las ideas
y se nublaba la mente
llevado por la marea,
por el viento y la corriente.
Volví a leer muy despacio
el poema casi entero;
casi, porque el cartapacio
se me cayó en el tintero.
Y cuando recuperé
con máculas el papel,
recuerdo bien lo primero
que extrañado pude ver...
En aquel verso incompleto
que antes tanto intenté,
en blanco, vacío y huero,
había un escrito escueto:
la mancha dejó un te quiero.
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Autor:
Confidente (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de septiembre de 2026 a las 14:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Offline)
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