En la penumbra te acercas callada, con esa mirada que incendia la calma; muerdes tus labios, contienes el deseo, y el silencio nos habla más fuerte que el miedo.
Te beso despacio, con hambre contenida, como quien descubre un secreto en la piel; cada roce despierta una llama escondida, y cada suspiro me invita a volver.
Tus caderas dibujan un ritmo lento, tus ojos me buscan, no dicen que no; la noche se vuelve cómplice del momento y el mundo se pierde cuando estamos los dos.
Te beso en ambos labios, los que sonríen y los que callan; los que guardan tus secretos y aquellos donde el deseo estalla.
Tu cuerpo es un mar de mareas inquietas, yo, navegante perdido en su inmensidad; y entre caricias, miradas y promesas, nos olvidamos del tiempo y de la realidad.
Tus suspiros se vuelven música, tu piel, un poema que quiero leer; y en cada silencio que queda entre nosotros hay una pregunta que no hace falta responder.
Los segundos se alargan, la noche se entrega, el deseo nos envuelve sin pedir explicación; y mientras tu mirada lentamente me quema, dos cuerpos se encuentran siguiendo al corazón.
Hasta que la madrugada nos encuentre rendidos, abrazados al fuego que supimos encender; sin saber dónde terminamos nosotros ni dónde comienza nuevamente el amanecer.
-
Autor:
RONALD TADEO RAMIREZ ELIZALDE (SeudΓ³nimo) (
Offline) - Publicado: 7 de septiembre de 2026 a las 11:51
- CategorΓa: Amor
- Lecturas: 0

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. RegΓstrate aquΓ o si ya estΓ‘s registrad@, logueate aquΓ.