LA FÁBRICA DEL GENIO Y LA CUNA DEL NARRADOR (artículo)

JUSTO ALDÚ



¿EL TALENTO NACE O SE CONSTRUYE?

László Polgár decidió convertir esta pregunta en un experimento.

Pedagogo húngaro, sostenía que los grandes talentos no dependían exclusivamente de una supuesta condición innata, sino que podían desarrollarse mediante una educación adecuada, intensiva y especializada. Su teoría era audaz: el genio podía ser educado.

Junto con su esposa, Klára, llevó esa idea al terreno de los hechos. Sus tres hijas, Susan, Sofía y Judit Polgár, fueron educadas en casa mediante un sistema personalizado, lejos de la enseñanza escolar convencional. El ajedrez ocupó el centro de aquella formación. Desde niñas estudiaron partidas, practicaron durante largas horas, participaron en competencias y desarrollaron progresivamente una extraordinaria capacidad de concentración y análisis.

El experimento produjo resultados excepcionales.

Susan llegó a ser Gran Maestra Internacional; Sofía alcanzó el título de Maestra Internacional y Judit se convirtió en Gran Maestra Internacional y en una de las ajedrecistas más brillantes de todos los tiempos.

Polgár había conseguido algo más que tres excelentes jugadoras de ajedrez: había demostrado que una educación personalizada puede modificar profundamente el desarrollo de una capacidad humana cuando encuentra una aptitud, la rodea de estímulos y la somete a una práctica constante.

Pero ¿era realmente nuevo el experimento de Polgár? La historia parece responder que no.

Mucho antes de que la pedagogía moderna comenzara a hablar de educación individualizada, algunas familias habían descubierto, intuitivamente, que ciertos niños necesitaban algo diferente de la enseñanza destinada a la mayoría.

Uno de los ejemplos más extraordinarios fue Wolfgang Amadeus Mozart. Su padre, Leopold Mozart, no se limitó a enseñarle música. Observó desde muy temprano sus capacidades y organizó alrededor de ellas una formación extraordinariamente intensa. Wolfgang recibió instrucción musical, pero también educación en idiomas, lectura, escritura, matemáticas y otras disciplinas. Su aprendizaje estaba estrechamente vinculado con sus aptitudes y con la velocidad con que estas se desarrollaban.

En cierto modo, Leopold convirtió la infancia de Mozart en un laboratorio pedagógico.

El niño no esperaba pasivamente a que la escuela descubriera sus capacidades. Era la enseñanza la que avanzaba detrás de él, intentando seguir el ritmo de su desarrollo.

Su aula terminó siendo Europa.

El caso de Ludwig van Beethoven fue diferente, pero contiene una lección semejante.

Su padre comenzó a formarlo musicalmente desde muy temprano y procuró convertirlo en un niño prodigio, influido en buena medida por el extraordinario ejemplo de Mozart. Beethoven recibió una formación musical individualizada con distintos maestros y, posteriormente, encontró en Christian Gottlob Neefe una figura fundamental para su desarrollo. Pero aquí aparece una diferencia importante.

Beethoven no disfrutó de una educación general tan amplia como Mozart. Su formación escolar fue irregular y su educación terminó concentrándose cada vez más en la música.

Esto resulta interesante porque demuestra que educación personalizada no significa necesariamente educación perfecta. Puede incluso contener errores, excesos, presiones y métodos cuestionables.

Lo decisivo parece ser otra cosa: que alguien haya sabido reconocer una capacidad y haya creado, alrededor de ella, las condiciones para que pudiera desarrollarse.

Y la lista continúa.

Franz Liszt recibió de su padre una formación musical temprana e intensiva. Felix Mendelssohn tuvo desde niño una educación privada extraordinariamente amplia, en la que convivían música, literatura, idiomas, filosofía y otras artes. En ambos casos encontramos algo que vuelve a aparecer una y otra vez: cuando una familia percibe una capacidad excepcional, puede construir para el niño un entorno que no se parece al de los demás. Pero existe un ejemplo todavía más interesante porque nos permite abandonar la música.

John Stuart Mill fue educado desde muy pequeño por su padre, James Mill, mediante un programa doméstico extraordinariamente exigente. Estudió griego desde una edad temprana, después latín, historia, filosofía, economía y literatura. No fue educado simplemente para aprobar exámenes: su formación estaba diseñada para desarrollar determinadas capacidades intelectuales.

Aquí el tablero ya no tiene sesenta y cuatro casillas. Tiene libros. Y, sin embargo, la lógica es parecida.

Un niño, una capacidad, un entorno diseñado deliberadamente alrededor de ella.

Estos casos históricos no prueban que la educación pueda fabricar un genio a voluntad. Pero sí hacen mucho más difícil sostener que el talento pueda explicarse exclusivamente por la herencia.

Porque entre el nacimiento y la obra existe algo enorme: la formación. Y aquí aparece una pregunta que interesa particularmente a este ensayo:

¿Qué sucede cuando esa educación personalizada no está dirigida a producir un campeón, sino a formar una mirada?

Para encontrar una respuesta podemos trasladarnos desde el tablero de ajedrez hasta Aracataca, Colombia, y detenernos en la infancia de Gabriel García Márquez.

También él fue, en un sentido profundo, producto de una educación personalizada. Solo que sus maestros no organizaron un programa pedagógico para fabricar un escritor. Fueron, principalmente, sus abuelos.

Su abuelo materno, el coronel Nicolás Márquez, aquel viejo liberal que participó en las guerras civiles y cuya memoria familiar estaba atravesada por la violencia política, le transmitió la historia, los conflictos y los fantasmas reales de Colombia.

Según recordaría García Márquez, su abuelo no le hablaba de un mundo infantil edulcorado. Le hablaba de la guerra, de la política y de acontecimientos históricos como la matanza de las bananeras en el 28.

Su abuela, Tranquilina Iguarán, le ofreció, en cambio, otro universo: uno donde los muertos, los presagios, las supersticiones y los hechos extraordinarios podían convivir con la vida cotidiana sin provocar mayor escándalo.

Para ella, lo insólito no necesitaba explicación. Simplemente formaba parte de la realidad. Allí reside una diferencia fundamental entre las dos experiencias.

Polgár diseñó una educación personalizada alrededor de una disciplina. La familia de García Márquez le proporcionó una educación personalizada alrededor de una visión del mundo.

A las hermanas Polgár se les enseñó a pensar sobre un tablero.

A García Márquez se le enseñó, sin que probablemente nadie lo supiera, a mirar la realidad como si esta escondiera siempre otra realidad detrás de ella.

La cosmovisión. Todo esto lo explico con detalles en mi ensayo sobre narrador de Aracataca.

Las primeras recibieron una educación deliberadamente orientada hacia la excelencia.

El segundo recibió una educación íntimamente ligada a la memoria, la oralidad, la imaginación y la experiencia cotidiana de su entorno.

Ambas fueron personalizadas.

Y esta coincidencia resulta particularmente sugestiva.

Porque si la teoría de Polgár ayuda a comprender que una capacidad humana puede ser extraordinariamente desarrollada mediante un entorno educativo apropiado, la infancia de García Márquez permite formular otra posibilidad:

también el talento narrativo puede nacer de una educación personalizada de la sensibilidad.

No se trata de afirmar que sus abuelos “fabricaron” al escritor. Sería demasiado simple.

Un escritor no sale de una máquina pedagógica como una pieza perfectamente calibrada. Hay temperamento, inteligencia, circunstancias históricas, lecturas, experiencias, azar y, finalmente, una misteriosa química interior que ninguna teoría consigue explicar del todo. Pero sí podemos observar el terreno donde comenzó a crecer aquella voz.

García Márquez aprendió muy temprano que la realidad podía ser contada de muchas maneras. Aprendió de su abuelo la memoria histórica y de su abuela la naturalidad frente a lo maravilloso. Más tarde llegarían sus lecturas, el periodismo, la vida política y social de Colombia y una larga formación literaria.

Pero la semilla ya estaba allí: la capacidad de escuchar una historia y aceptarla simultáneamente como memoria, experiencia y posibilidad imaginaria.

Quizá ahí se encuentre una parte de la génesis de su extraordinario poder en el discurso narrativo.

Y conviene hacer otra precisión. García Márquez no inventó el realismo mágico.

Antes de él ya habían abierto ese territorio escritores como Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Arturo Uslar Pietri y Juan Rulfo, entre otros. Rulfo, particularmente, había demostrado en Pedro Páramo que los muertos podían conversar con los vivos sin que la narración necesitara detenerse para pedir disculpas a la lógica. Me detengo aquí y cito la intertextualidad entre MÁRQUEZ Y RULFO. Ampliamente sabida y discutida.  Pero García Márquez llevó esa posibilidad a una dimensión distinta.

Su prodigio consistió en conseguir que lo extraordinario fuera contado con la naturalidad de lo cotidiano y, sobre todo, que esa forma de narrar alcanzara a un inmenso sustrato de lectores.

El lector no necesitaba creer en los fantasmas. Le bastaba con creer en el narrador. Y esa quizá sea la verdadera clave.

Polgár educó la mente para conquistar el tablero. Mozart fue educado para llevar la música hasta territorios que parecían imposibles. Beethoven convirtió una formación temprana y rigurosa en una voz musical absolutamente personal. Mill recibió una educación diseñada para ejercitar la inteligencia. Los abuelos de García Márquez educaron, sin proponérselo, una mirada capaz de conquistar la realidad mediante las palabras.

Y aquí la pregunta inicial comienza a complicarse. Porque quizá estamos planteando una falsa alternativa. Talento nacido o talento construido.

¿Y si la respuesta fuera: nace una posibilidad y se construye una capacidad?

El niño puede traer consigo una sensibilidad especial, una memoria extraordinaria, una facilidad matemática, un oído musical, una imaginación poco común o una capacidad excepcional para reconocer patrones. Pero una posibilidad sin cultivo puede permanecer dormida. Una semilla contiene un árbol, pero no contiene el bosque. Necesita tierra, agua, luz, tiempo y, sobre todo, un entorno que no la obligue a crecer como otra especie.

Tal vez eso sea lo que hicieron, de maneras muy distintas, Leopold Mozart, los maestros de Beethoven, los padres de Mendelssohn y Liszt, James Mill y László Polgár. No crearon de la nada aquello que sus hijos poseían.

Lo reconocieron, lo estimularon y construyeron alrededor de ello un ambiente capaz de hacerlo crecer.

Dos educaciones personalizadas. Dos resultados extraordinarios.

Y, en realidad, muchos más. Dos caminos completamente diferentes hacia una misma pregunta:

¿hasta dónde puede llegar una capacidad humana cuando encuentra el ambiente adecuado para desarrollarse?

En el ajedrez, las hermanas Polgár movieron las piezas hasta alcanzar las cumbres del tablero.

Mozart movió los sonidos.

Beethoven los convirtió en tormenta, silencio, furia y esperanza.

Mill convirtió las ideas en instrumentos de pensamiento.

García Márquez movió las palabras hasta hacer que la realidad latinoamericana pareciera, por momentos, un lugar donde cien años podían caber dentro de una sola historia y lo imposible podía sentarse tranquilamente a tomar café con nosotros.

Quizá allí comenzó el verdadero experimento. No el de fabricar un genio. Sino el de descubrir qué educación necesita una capacidad para convertirse en una voz capaz de llegar hasta el mundo.

Y quizá la pregunta definitiva no sea si el talento nace o se construye. Quizá debamos preguntarnos algo más incómodo:

¿Cuántos talentos nacen cada día y mueren sin que nadie haya sabido reconocerlos?

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados
2026

 

Comentarios +

Comentarios12

  • Lualpri

    Siempre con excelentes aportes tú, estimado amigo Justo.
    Gracias por compartirlo.
    Buen comienzo de semana.
    Un abrazo.

    • JUSTO ALDÚ

      Muchas gracias Luis, lo hago desinteresadamente. Si le sirve a un compañero o compañera y lo desea, lo puede copiar, solo respetando la autoría. La bibiografía del Gabo es tan amplia que pasaríamos meses leyendo, pero ésto es completamente novedoso. En todo lo que he leído e investigado para escribir sobre él, no hallé nada al respecto a lo sumo intertextualidades. Y es que fue muy querido o muy odiado, a tal punto que salió de su patria y se estableción en México. Bueno, lo acusaban de ser un Loco, izquierdista y plagiario. Un verdadero sedicioso, pero revolucionó a todos con un discurso narrativo claro, que llegó a amplios sustratos de lectores. Y precisamente la génesis de ese extraordinario poder narrativo pudo deberse a lo que expongo.

      que pases una buena semana.

      • Lualpri

        Gracias, igualmente!

      • El Hombre de la Rosa

        Genial tu preciado y hermoso versar estimado poeta y amiso Panameño Justo Aldú
        Saludos españoles de Críspulo
        El Hombre de la Rosa

        • JUSTO ALDÚ

          Muchas gracias amigo Críspulo por tu visita y comentario. Saludos.

        • JordiCris ✍️

          Mi querido Justo, como con una bella historia se llega a profundizar tanto en cómo educación y capacidades están muy vinculadas, una, si se adaptan a las motivaciones impuestas por alguna de las doce inteligencias, todos las tememos, pero desarrollamos más unas que otras. Pólgar para mí como aficionado del ajedrez era Judith, mi tío, Miguel Aznar, fue campeón de Cataluña hace muchos años. Bien, te voy a dar una historia que el Dr. Alonso Puig, médico y ahora especialista y divulgador en el campo del desarrollo personal, liderazgo en la relación entre la mente y la salud nos contó la historia de Ben Carson, el niño considerado el más tonto de su clase, en Chicago, y que un profesor que creía en el talento de todo el mundo a través de la lectura dirigida a los intereses, en su caso lo sminaerales, despertó en él un ansía de aprender que le llevó a ser el mejor neurocirujano internacional y le primero en realizar una cirujía para separar con éxito a dos siamesas. Hoy es el primer hombre de color que ha formado parte del gabinete de Donald Trump. (eso le baja puntos para mí pero no borra su carrera) Me ha encantado aprender contigo

          • JUSTO ALDÚ

            Hola Jordi, buenos días. Mi respuesta va comenzando desde lo último que me narras. Conozco perfectamente l a historia de Carson, del Hospital John Hopkins, incluso se hizo una película ltitulada \"MANOS MILAGROSAS\" y que motivó a la menor de mis hijas a optar por especializarse en cirugía después de obtener su título de méd. general. Estuvo como med. rescatista en La Guaira, Vnzla. Regresando a la historia de Carson, él es un verdadero \"gigante\".
            Hace años estudio tanto a las Polgar como aficionado como al Gabo; y pude desarrollar un PROYECTO DE ENSEÑANZA DE AJEDREZ PARA NIÑOS EN ALTO RIESGO SOCIAL

            https://es.scribd.com/document/150493546/PROYECTO-DE-ENSENANZA-DE-AJEDREZ-PARA-NINOS-EN-ALTO-RIESGO-SOCIAL-pdf

            Si lo buscas con Google te aparece.
            -El Proyecto de Enseñanza de Ajedrez para Niños en Alto Riesgo Social es una iniciativa educativa y social desarrollada en Panamá por el ajedrecista, escritor (bajo el seudónimo Justo Aldú) y profesor Julio Alberto Stoute Duarte

            -Objetivos y Características PrincipalesDesarrollo Integral: Utiliza el ajedrez como una herramienta pedagógica para estimular funciones cognitivas como la concentración, la memoria, el razonamiento lógico, la disciplina y la toma de decisiones en menores vulnerables.

            -Hitos Destacados: Bajo este proyecto, en julio de 2021, se organizó el primer torneo de ajedrez en albergues de Latinoamérica, llevado a cabo en el albergue CAI Amador en Panamá

            .-Registro Legal: La obra y metodología del proyecto cuentan con registros de propiedad intelectual y autoría formalizados por Julio Stoute en plataformas de protección de derechos de autor (como Safe Creative) desde el año 2011

            Y tengo que agradecer de manera muy especial al Gran Maestro Internacional, el español JORGE BARÓN RODRIGUEZ por su guía, motivación y aportes al mismo.

            A mi me gusta compartir y aprender igualmente, porque hay algo que es fundamental:: Uno no lo sabe todo

            Sigamos.....

            • JordiCris ✍️

              Lo voy a buscar y me interesa el tema. Sabes que participo y busco financiación como Fundraiser para proyectos solidarios o de desarrollo científico y me gustaría empaparme en el tema un poco más para ver si con la Federación Balear y una pequeña cadena local que la financia podemos hacer algo con el tema. Estaría muy bien. Gracias Justo. Un abrazo

              • JUSTO ALDÚ

                Leelo. Aquí te dejo otro enlace de mi viejo blog.

                https://juliostoute.blogspot.com/2010/09/proyecto-de-ensenanza-de-ajedrez-para.html

                Con ingenio y sumando a los pares lo puedes hacer autosostenible. La clave no es solo enseñar ajedrez, sino usarlo como herramienta para adiestrar el pensamiento. Cualquier consulta estamos a la orden.

                Abrazos Jordi.

                • JordiCris ✍️

                  Sí es eso lo que busco, es la aplicación pedagógica de enseñarlo. Gracias Justo

                • Classman

                  En mi modesta opinión, el talento no se nace con él, es una condición que se desarrolla mediante una educación adecuada, intensiva y especializada, totalmente de acuerdo con Polgár, el genio se entrena y se desarrolla con los conocimientos de su educación. Saludos

                  • JUSTO ALDÚ

                    Y válida tu opinión. Yo pienso igual, pero presento las alternativas viables.

                    Muchas gracias amigo Classman por leerme y comentar. Eso es lo que se quiere.

                    Que tengas una buena semana.

                  • Antonio Pais

                    Justo,poeta:por todo lo que por el otro.
                    Reconocer hace crecer, estimular da alas,
                    el ambiente decide si el talento florece o se calla.
                    Mientras nos peleamos sin ver ni valorar,
                    cuántas luces se apagan sin nadie las hallar.
                    Tu espejo nos muestra: lo que damos, hace al mundo.muchas por tu grandeza un abrazo a la distancia._

                    • JUSTO ALDÚ

                      Gracias Antonio por un comentario tan motivador y realista. Ahi le vamos compartiendo

                      Un abrazo hasta Argentina.

                      Saludos

                      • Antonio Pais

                        🫂❤️🙏✅

                      • Patricia Aznar Laffont

                        Interesante, yo sólo recuerdo y aporto lo que Aureliano repetía:
                        - Eran 1000000 y los tiraron al mar...
                        Algo así.
                        Noooo, no creo que fuera José Arcadio y menos ese gitano hechizado.
                        Sólo eso puedo escribir.
                        Abrazo

                        • JUSTO ALDÚ

                          Gracias Patricia por estar y comentar. Estamos a la orden para cualquier consulta.
                          Saludos

                          • Patricia Aznar Laffont

                            Abrazo grande

                          • Freddy Kalvo

                            Interesante lo escrito mi estimado JUSTO ALDÚ. Agradezco tu riquísimo aporte como pedagogo que soy. Tus letras me hicieron recordar otro hechos bastante contemporáneos con esa misma singularidad educativa. Te citaré dos casos y, ambos, fueron convertidos en películas que vale la pena ver. La primera es sobre las hermanas Williams (Serena y Venus), las grandes tenistas que acumularon muchos palmarés en su carrera profesional. El padre diseñó un plan cuya ejecución dio inicio desde el momento de la concepción en el vientre de la madre, una cosa por demás extraordinaria. La película se titula: "El método Williams", donde el actor principal (padre de Serena y Venus) es Will Smith. Por si no la has visto, recomiendo verla.

                            La otra historia es todavía más compleja por las condiciones infrahumanas en que se desarrolló Phiona Mutesi, originaria de Uganda, África y que, terminó convirtiéndose en una ajedrecista de talla internacional (Maestra internacional, inclusive), con el apoyo de un Maestro que desarrolló un proyecto en condiciones también paupérrimas, pero con mucha vocación y carisma. La película que devela esa historia se titula: "La reina del Katwe". No sé si también la has visto, pero igual, sugiero verla. Ambas están en Netflix.

                            Nuevamente mi agradecimiento por tu digno aporte mi estimado amigo JUSTO ALDÚ.

                            Un abrazo fraterno.

                            • JUSTO ALDÚ

                              Gracias por tu aporte-comentario Freddy, la historia de las Williams solo tengo referencia pero no he visto la película. La reina de Katwe si´la vi y efectivamente su entrenador la llevó por ese camino hasta disputar el título, cuando regresó a Uganda la recibieron como una heroína a pesar de todo lo que pasó. También hay otra película todavía mejor y es \"Gambito de Dama\" y está en Netflix, en esta la protagonista descubrió su potencial estando en un orfanato. El conserje fue quien la motivó y la encaminó.

                              Muchas gracias por la deliccadeza de leer el artículo - ensayo y tomarte el tiempo de referirme los casos enunciados.

                              Saludos

                              • Freddy Kalvo

                                Nada que agradecer mi estimado JUSTO ALDÚ; yo sí te agradezco el aporte y la sugerencia de la película "Gambito de Dama". Esta no la he visto. La buscaré y la veré. Muy agradecido.

                                Un abrazo fraterno.

                              • Javier Julián Enríquez

                                Muchas gracias, amigo Justo por este gran y extraordinario artículo sobre Gabriel García Márquez, uno de los más grandes de la literatura universal. En este sentido, creo que el artículo sostiene, con luminosa precisión, que el talento no es una joya inmóvil concedida por la naturaleza, sino una posibilidad viva que necesita ser reconocida y cultivada. En efecto, entre el nacimiento y la obra se extiende el territorio decisivo de la formación: la semilla contiene una promesa, pero solo la tierra propicia, la luz paciente y el cuidado perseverante permiten que alcance fruto. Por consiguiente, los casos de Polgár, Mozart, Beethoven, Mill y García Márquez no prueban que el genio se fabrique; antes bien, muestran que una capacidad excepcional puede apagarse si nadie la escucha o desplegarse si encuentra su clima. De ahí que el maestro no cree el fuego, sino que lo proteja del viento. Así pues, tal vez, la pregunta más honda no es si el talento nace o se construye, sino cuántas voces posibles se pierden por no haber encontrado quien supiera despertar su música dormida.
                                Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                                • JUSTO ALDÚ

                                  Sí mi estimado Javier Julián. Hay varias teorías. Lo cierto es que la personalidad humana se divide en una parte adquirida e influenciada por el medio ambiente que es el carácter y la otra parte adquirida que son los talentos y los temperamentos. Sin embargo muchos talentos tal como se expresa si no caen en terreno fértil o no se cultivan adecuadamente, jamás germinan y dan frutos.
                                  Tu comentario hizo diana.

                                  Saludos hasta Valencia.

                                • Violeta

                                  Muy buen articulo , lleno de una información muy loable te felicito Justo Un abrazo.

                                  • JUSTO ALDÚ

                                    Muchas gracias Violeta por tu amabilidad.

                                    Saludos.

                                  • ÁNGEL MENDUIÑA IRIBARREN

                                    Si no hay formación se limitan muchos las posibilidades. Algo innato puede haber; pero la educación va, sin duda, a potenciar las capacidades de uno. Excelente trabajo. Un abrazo.

                                    • JUSTO ALDÚ

                                      Indudable mi estimado. Has dicho todo en pocas palabras.

                                      Un abrazo igual hasta España.

                                    • Sheilo Sanz

                                      Sí, mi realidad es que un genio nace, pero es la educación la que impulsa ese talento a florecer.
                                      La educación es importante, y la literatura, es algo que despierta o da luz a la mente. Se necesita la orientación para encontrar el camino y recorrerlo.

                                      Me ha encantado leerle mi estimado poeta.

                                      Que tenga una bonita noche 🙏🌹🙋‍♀️

                                      • JUSTO ALDÚ

                                        Como no, gracias por tu visita, opinión y comentario. Es valido tu punto de vista. La orientación vendría siendo la educación personalizada para que desarrolle.

                                        Saludos

                                        • Sheilo Sanz

                                          Así es 🙏🌸

                                        • Lincol

                                          Una reflexión muy interesante sobre el talento y la educación. Me gustó mucho la idea de que el talento puede ser una posibilidad, pero necesita un buen entorno para crecer. Y la pregunta final nos deja pensando: ¿cuántos talentos se pierden por no ser reconocidos a tiempo?

                                          Saludos cordiales.



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