ELOGIO A MI BASTÓN

benchy43


AVISO DE AUSENCIA DE benchy43
Llego de vez en cuando y de vez en cuando me voy.

     Una obrita artesanal que me regaló mi yerno, hecho con sus propias manos. Me lo entregó diciendo, autoritariamente: "Lo va a usar, eh?" Apenas pude disimular mi tentación de risa porque por ese entonces no lo necesitaba, realmente. Eso fue hace varios años y, la verdad, no lo usé si no hasta pasado un largo tiempo.

     Comencé a llevarlo conmigo por coquetería, se me ocurría que me daba un aire importante. De anciano importante. Algo adicional a mi consabida facha (?).

     Por ese entonces me era muy útil para indicar alguna dirección, para espantar algún cusco irreverente o simplemente como sostén de íntimas divagaciones. Por ahí me percaté de lo bueno que es tener un buen bastón a la hora de la caída del sol ya que es una gran ayuda para el sagrado acto de la contemplación de la naturaleza.

     De forma casi habitual, diría, se me quedaba olvidado en algún lugar del supermercado, especialmente en la verdulería, cuando debía embolsar algunas Solanum tuberosum (léase papas) o Allium cepa (las archipopulares cebollas), etc. etc.

     En esa reiterada circunstancia, conocido como soy en ese lugar de compras (o de ventas, según el lado del que uno esté, como yo iba a comprar, para mi era lugar de compras). Decía, conocido como era, no faltaba algún empleado que me persiguiera blandiéndolo por el aire hasta concretada la devolución. A veces llegaba hasta la caja sin él y no faltaba quien me apuntara "si lo pierde es porque no lo necesita", lo que se debía tomar como palabras de aliento, nunca en otro sentido.

     Hay un dicho popular que dice que "los años no vienen solos". En mi caso, vinieron acompañados de una tan desagradable como dolorosa sorpresa: osteoporosis, dijeron los facultativos, después de varios y varios estudios. Todo comenzó en un viaje en micro, de larguísima distancia: muchas horas en una misma posición, sentado, obviamente.

     Llamativo, me dijo un médico especialista, generalmente es un mal que afecta a las mujeres, pocas veces se lo ve en los hombres... Ah... con razón en las indicaciones de los remedios se me trataba de señora.

     El uno de febrero del año pasado me ocurrió lo que no me tiene que ocurrir. Me caí (de la cama, no entraré en detalles) y sufrí una fractura en la pierna derecha. Fui operado y me acomodaron los huesos con unos clavos. 

     En unos años este adminículo que estuvo tanto tiempo como un adorno más en mi casa, pasó a tener una preponderancia tal que me resultó imprescindible en el diario y escaso caminar.

     Hoy mis horas y mis días se aferran fuertemente a él. 

     Gracias Gastón por el obsequio (aunque ya te di las gracias hace años, hoy lo hago de este modo, modo con el que mejor me expreso, creo yo).

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

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  • Autor: benchy43 (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 7 de septiembre de 2026 a las 00:19
  • Comentario del autor sobre el poema: Gracias por vuestra lectura. Que tengan una linda semana. Ruben.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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