Cuando la mano oscura te empuja,
Aunque conserves el equilibrio,
El virus primigenio muta en pandemia,
Y el paciente cero
acaba saliendo en titulares,
Ánimos, abrazos y "estamos contigo",
Pero todos conocen a la dueña de esa mano,
La temen,
Y, aunque inevitable, la evitan
instalados en un mundo paralelo.
Al empujado le quedan manchas azabache,
Ébano en el iris,
y un deambular por nubes irregulares,
Paulatinamente se desliza por la cuesta del olvido,
Las miradas atraviesan su carne,
Y, enseguida,
es borrado de las páginas "amarillas".
Despierta febril en la noche,
Registra para el piso de abajo
Sus huellas sonoras,
Él lo tiene claro
A pesar de su paso por el desierto
Con el peso de la ciudad en sus bolsillos.
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Autor:
Paris Joel (
Offline) - Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 19:30
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, Hernán J. Moreyra, Antonio Pais, alicia perez hernandez, Mª Pilar Luna Calvo, El desalmado, Javier Julián Enríquez, Sheilo Sanz, Emilia🦋, Vientoazul, Ricardo Castillo

Offline)
Comentarios1
Muchas gracias, estimado amigo Paris Joel, por este reflexivo poema, en el que se puede apreciar alza una meditación sombría sobre la caída y el abandono: una mano oscura empuja al yo lírico hacia una intemperie en la que la compasión se pronuncia, pero rara vez se encarna. En efecto, esa mano no hiere solo el cuerpo; más bien, inaugura una expulsión más profunda: la del ser convertido en sombra incómoda, en presencia atravesada por miradas que ya no reconocen su carne. De este modo, las manchas azabache, el ébano del iris y la cuesta del olvido componen una liturgia de la exclusión: todos ofrecen palabras, aunque pocos permanecen junto al caído. Sin embargo, en medio de la fiebre, del desierto y de la ciudad que pesa en los bolsillos, subsiste una conciencia que inscribe sus huellas sonoras contra el silencio. Así pues, el poema parece afirmar que la verdadera tragedia no consiste en ser empujado, sino en ser borrado; y que, aun bajo la noche más espesa, todo ser humano conserva la dignidad de una luz que se resiste a extinguirse.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Muchísimas gracias Javier! Cómo siempre tus comentarios son una auténtica joya literaria. Abrazo inmenso 🥰💕💖 🫂🫂🫂
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