El silencio habla,
una voz constante,
una voz que dice:
Mai, matate.
Pero una brisa suave pasa a mi alrededor,
una que dice: Mai, no lo hagas por favor.
Al escuchar la primera voz,
Mai siente su alma llena de temor.
Pero al oír la tímida y suplicante voz de la brisa,
Mai siente que su alma se tranquiliza.
El alma en el camino,
un laberinto sin fin,
donde la alegría rejuvenece,
y la oscuridad se desvanece.
Mai cada día,
se imagina un manto de alegría .
Donde las horas se tranquilizan,
y las sonrisas, son bienvenidas.
Los pensamientos oscuros hieren,
pero con Cristo, todo se puede.
Quizás algún día, Mai encuentre el camino de su alma,
donde ésta pueda amar,
y las lágrimas comiencen a derramar.
Las lágrimas caen,
gotas de felicidad,
donde el tiempo se mueve,
y con él, la tranquilidad.
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Autor:
Mai Coronel Massolo (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 17:01
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2

Online)
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