Más allá del horizonte
Más allá del horizonte
hay algo de ti
que no alcanzo a nombrar.
Quizá el amor sea eso:
una distancia
que el deseo intenta atravesar
sin conseguir jamás
llegar al otro.
Tu corazón es una enredadera
que continúa creciendo
en la parte más oscura de mí,
allí donde el tiempo
ha dejado de ser una medida
y se parece más
a una herida que respira.
Tus ojos tienen la profundidad
de aquello que permanece
cuando todo lo demás desaparece:
el agua después de la lluvia,
la sombra que dejan los árboles,
el silencio de una casa
cuando alguien se ha ido.
Los miro
y comprendo que mirar
no siempre significa poseer.
A veces mirar
es aceptar la distancia
entre dos seres
que se reconocen
sin dejar de ser extraños.
Mi silencio tiene espinas.
No porque quiera herirte,
sino porque hay palabras
que al pronunciarse
pierden aquello que intentaban salvar.
Por eso callo.
Y en ese silencio
tu cuerpo aparece
como una antigua pregunta
que todavía no sé responder.
Recuerdo tu boca de sal.
No como se recuerda un beso,
sino como se recuerda
un lugar donde alguna vez
fuimos otros.
Tu boca era un territorio
donde el deseo
parecía olvidar su nombre,
una orilla en la que el tiempo
por un instante
dejó de avanzar.
Después vino la ausencia.
Y comprendí
que amar también consiste
en aprender a vivir
con aquello que no puede quedarse.
Quizá por eso te recuerdo:
no para devolverte a mi cuerpo,
ni para detener la noche,
sino porque algunas presencias
continúan habitándonos
mucho después de haber desaparecido.
Como el agua
permanece en la piedra.
Como el vino
guarda en la oscuridad
la memoria de la uva.
Como una hoja caída
todavía pertenece al árbol
aunque ya no esté en sus ramas.
Tal vez amar sea esto:
saber que todo pasa
y, aun así,
acercar las manos
a la llama.
Más allá del horizonte
no estás tú.
Estoy yo
buscando todavía
aquello que en nosotros
no quiso morir.
-
Autor:
José Honorio Martínez Ochoa (
Online) - Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 11:34
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1
- En colecciones: Poemas de amor.

Online)
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