Había una criatura dormida
debajo de mi nombre.
No sabía cuánto tiempo llevaba allí.
Tal vez nació conmigo.
Tal vez la enterraron
cada vez que alguien dijo:
—Sé como debes ser.
Y yo aprendí.
Aprendí a cerrar las ventanas
cuando el viento traía preguntas,
a ponerle orden al miedo,
a llamar prudencia
a todo lo que no me atrevía a vivir.
Aprendí incluso
a dormir de pie.
Así pasaron los años:
yo caminaba
y algo en mí permanecía inmóvil.
Hasta que una noche
el silencio olvidó mi nombre.
Entonces desperté.
No fue la luz.
Fue la grieta.
Una pequeña fractura
atravesando la oscuridad
como si la noche, cansada de guardarme,
hubiera decidido devolverme.
Por ella entró una pregunta.
Después otra.
Y otra.
Hasta que todas juntas
formaron una puerta.
La crucé sin moverme.
Al otro lado
estaban mis antiguas certezas,
sentadas en el suelo,
esperando que regresara.
No regresé.
Había descubierto
que algunas verdades
solo existen mientras nadie las mira.
Y miré.
Miré el miedo
hasta verlo hacerse pequeño.
Miré mis máscaras
hasta descubrir que debajo de ellas
no había un rostro,
sino muchos.
Los dejé caer.
Uno.
Otro.
Otro.
Hasta quedarme
sin la persona que había aprendido a representar.
Fue entonces
cuando escuché mi respiración.
No venía del cuerpo.
Venía de más lejos.
Como si dentro de mí
alguien hubiera estado esperando
desde antes de que yo supiera
que existía.
No dijo nada.
La conciencia no habla.
Enciende.
Y de pronto comprendí
que despertar no era saber quién soy,
sino dejar de sostener
todo aquello que me impedía descubrirlo.
Desde entonces
llevo una puerta abierta
donde antes tenía una herida.
Por ella entra el mundo.
Por ella entra el cielo.
Por ella entra incluso
lo que todavía no comprendo.
Y cuando alguien me pregunta
qué encontré al despertar,
guardo silencio.
Porque hay descubrimientos
que mueren cuando se explican.
Solo puedo decir esto:
una mañana
abrí los ojos,
y el que despertó en mí
no era el que se había dormido.
Era el que, desde siempre,
me estaba esperando.
(Inspiración sobre el despertar de la conciencia)
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
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Autor:
Rosa Maria Reeder (
Offline) - Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 01:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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