El abismo conoce el fallo exacto,
la grieta bien marcada en el cristal,
y en la sombra murmura el veredicto
para hacer tu tropiezo inmortal.
Te nombra caída, te nombra desierto,
te llama por la culpa sin borrar,
buscando que olvides, a pecho abierto,
quién eras antes de volver a errar.
Pero hay una voz desde la distancia
que no mide tu historia en la cicatriz;
conoce tus noches de duda y ansia
y aun así no te juzga en la raíz.
Sabe de la mancha, la herida y la espina,
guarda la cuenta de lo que dolió,
pero aparta la piedra de la ruina
y lee las letras que el cielo escribió.
Desarma la condena que te sofoca,
deshace el susurro que te quebró,
y limpia el polvo que dejó tu boca
en la tierra dura donde se cayó.
Te llama por tu nombre, claro y encendido,
no por la sombra que un día te envolvió.
Porque el tropiezo es un instante perdido,
pero tu nombre es lo que el amor rescató.
Y al fin reconoces tu propia cara,
descalzo y de pie sobre la verdad:
no hay grieta en el alma que no se repara
cuando la gracia nombra tu identidad.
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Autor:
Pandy Andy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 00:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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