La vida despliega su enseñanza más amarga con una lentitud casi devota. En el reposo de esta hora, me rindo ante una verdad inapelable: el tiempo es una ceniza que no vuelve a encenderse; lo que fue, quedó sellado en el libro de las sombras, ajeno a mi nostalgia y a cualquier intento de reparación.
Alguna vez fuimos los dueños del instante. La luz de los días y la calma de las noches guardaron, en secreto, el peso de todo lo que compartimos. Hoy, sin embargo, el destino solo nos concede el naufragio de dos o mecer tres palabras distantes, suspendidas de la brevedad de un recuerdo tuyo que apenas me alcanza.
Con la misma certeza de que no habitaremos jamás el tiempo que se fue, sé que llegará el instante en que tu voz se apague para siempre en mi oído. Quizá ayer fue el suspiro final, la última despedida sin saberlo; quizá el mañana sea solo un desierto sin noticias tuyas. Por eso le entregó al aire esta última confesión: la distancia no borrará tu huella. Ocupas, y ocuparás siempre, una estancia tibia y resguardada en el fondo de mi alma.
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Autor:
Loco De Amor (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 00:00
- Categoría: Sin clasificar
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