¡Maestros!

Alejandro Tapia

¡Maestros!

 

Olvidé el reloj...

Lo dejé durmiendo sobre el barril de pólvora encendida...

 

Y explotó en amarillas y doradas luces

y carnes que vuelan desfiguradas por mortero segundero.

 

Y corre y corre como la sangre,

venimos pisando lodo seco con callos blandos,

yo y Roque Dalton.

 

Lágrimas de cocodrilo: de ninguna de sus raíces rancias

o sus acciones más rotas se avergüenza este santo.

 

Por eso, espíritu de caimán comodino o bien cerillo,

porque solo me da sed andando cerca de la espuma.

 

En un eterno recreo escogemos Rayuela para jugar,

y reímos entre la ge y la jota

que suenan siempre juntas en la perezosa muñeca del mal poeta.

 

Se cobija un acomplejado poema

que se arrejunta en el cercano final de la hoja,

lleno de sumisión y de respeto.

 

Uribe no les ponía título a los suyos;

pues escribía cual bocanada de aire

y esponjosa ceniza de refinado cigarillo,

de tan largo filtro y de tan tersa cadencia

que de humo y razón saturaban el aire nocturno...

 

Y yo no solo lo titulo,

lo remarco en el mío:

¡Maestros!

  • Autor: Pepe Golpe (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 5 de septiembre de 2026 a las 16:33
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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