Me invade esta saudade,
Cada vez que:
Desempolvo tu memoria
Para ver qué me queda por decirte.
Escribo esperando que me leas con calma,
Con esa misma paciencia finita
Con la que antes me dejabas leerte;
Esperando qué
Estas letras se filtren por tus ojos,
Provoquen una lluvia
Oscura y fría adentro,
Agrieten la roca y remuevan la tierra
Hasta sacar a la luz todo aquello
Que creíste haber sepultado.
Ojalá un día me busques.
Y si me buscas con el pulso intacto
De aquel amor que solías guardarme,
Ten por seguro que habrás de hallarme
En el mismo sitio:
Con el mismo amor que suelo tenerte.
No he podido —ni quiero— sepultarte.
No creas que la ausencia
hizo brotar espinas o rencores.
¿Cómo guardar enojo contra ti?
Si fuiste lo mejor de mi vida,
Si lo mejor de tu vida,
Es que ya no viva en ella.
Acepto tu postura, - bajo - protesta.
Por eso sigo siendo tuyo,
desde la punta del cabello,
Hasta lo más profundo
Y mal soldado de mis huesos;
Pero también sigo siendo libre,
Y me sigo perteneciendo
Porque, para amarte
Cómo se amar
Debo ser libre primero.
Quiero poco, en realidad:
Quiero apenas habitarte.
Cuidarte en cada poema, en cada flor.
Quiero odiar al que te castiga
Y agradecer a quien te amó.
Perdona si te sigo escribiendo,
Si te leo en silencio y te vuelvo,
Algo inasible
Necesario
Cotidiano y recurrente.
Perdona que te haya vuelto nostalgia,
Tu que fuiste todo amor.
Tú, que fuiste todo, amor.
Perdona, por haber llegado tarde;
Gracias, por haber llegado a tiempo.
-
Autor:
Byron Moreno (
Online) - Publicado: 5 de septiembre de 2026 a las 02:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3

Online)
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