Dedicatorias eternas,
siempre el poeta buscando qué amar para escribirle,
mientras a mí me comen las palabras para escribirle a nadie más que a mi.
Para abrirme los ojos a las cosas que con voluntad ignoré
y gritarme en medio del silencio las verdades absolutas a las que les temo.
De poeta a persona, me ataco sin metáfora,
sin palabras suaves ni mentiras piadosas,
solo la vida que pasa, sin el filtro de la romantización.
Me quedo sin qué decir, cuando ya me lo dije todo,
me escapo de lo cierto, me le entrego a la fantasía,
hago mi casita en la ilusión inventada, con recuerdos que no existen,
con las palabras que me dijiste tú, jamás, pero yo decidí creer.
Y los poemas que me salen de las manos,
solo me dicen: no pasa nada, solo la vida,
no ha pasado nada, solo el tiempo,
no pasará nada, solo el dolor.
Y el recordatorio necesario me levanta de golpe, para regresar a lo que sí existe.
La vida, el tiempo, el dolor.
Cosas tan agobiantes como ciertas,
cosas tan presentes como fugaces.
Cosas que lastiman,
de las que huyo y me encuentran,
cuando veo al ave y le escribo,
y termino reconociendo, que el poema nunca fue para el ave,
¿A quién? A mí.
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Autor:
𝑙𝑖𝑙𝑖𝑒𝑠 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de septiembre de 2026 a las 23:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Online)
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