No me digas nada cariño;
deja que mi silente
pensamiento de amor
bese tu cuerpo todo,
que mi inocente sentimiento
de felicidad por ti
inunde mi presente
y saboree este instante
de supremo gozo.
Aquieta tu encarnada cítara;
deja que mi maduro
y sereno deseo
se enrede en tu luminosa imagen,
que mi tierna vivencia
de tu irresistible atracción
colme mi cáliz de vida,
extasiando mi hoy
en perfumes divinos.
En mi armonioso silencio,
te tengo, querida.
Sigo tu eterna huella
desde toda la vida.
Soy una inmortal abeja
tras tu luminoso néctar.
Somo amor fundido,
molécula perfecta,
preñada de vida.
Angel Miguel
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Autor:
Angel Miguel (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de septiembre de 2026 a las 15:16
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque

Online)
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