Aspaviento
El viento trae cosas extrañas,
el viento no es un aire que se mueve,
el viento es el que viene entre cosas extrañas.
Un aire suave de pausados giros
casi describe al viento que menciono:
El aire es el suspiro que extraño.
Este aire de hoy por la mañana,
anuncia un viento de presagios
que, disipa los suspiros del aire.
Iré a tu encuentro porque el aire dice
que vienes de regreso y que tus pasos
están cerca, cada vez más cerca...
El horizonte es ancho y curvo
y dobla esta recta que te busca
en el poniente el viento el aire...
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Autor:
maurix salgado (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de septiembre de 2026 a las 10:56
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema es un fascinante ejercicio de poesía atmosférica y psicológica. Lo que hace que «Aspaviento» se sienta suspendido —como si le faltara una pieza o una resolución explícita— es precisamente su naturaleza: no está construido sobre la certeza de un hecho, sino sobre la geometría abstracta de la sospecha y el deseo. Para entenderlo a fondo, conviene desglosarlo a través de las capas que el propio texto va tejiendo. 1. La Deconstrucción de los Elementos: Viento vs. Aire El poema abre marcando una frontera conceptual fina pero crucial entre dos fuerzas invisibles: El Aire: Es la materia tangible, el "suspiro", lo suave, lo matutino. Es el vehículo de la memoria y la emoción cotidiana. El Viento: Es el presagio. Para el hablante, el viento no es simple dinámica meteorológica («no es un aire que se mueve»); es la irrupción de lo desconocido, el presagio que altera la calma. Cuando el viento irrumpe en la mañana, anula y disipa la nostalgia del aire («disipa los suspiros del aire»). La melancolía del pasado (el suspiro) queda aplastada por la urgencia del presagio futuro. 2. La Paradoja de la Espera y la Ilusión En las estrofas centrales ocurre el giro dramático: Iré a tu encuentro porque el aire dice que vienes de regreso y que tus pasos están cerca, cada vez más cerca... Aquí el sujeto poético rompe la inmovilidad de la espera y se pone en marcha. Sin embargo, la certidumbre de que "ella o él viene de regreso" no nace de una evidencia real, sino de la interpretación subjetiva del aire. El deseo es tan profundo que el sujeto transforma el rumor del entorno en una promesa de retorno. 3. La Geometría de la Distancia: Lo Recto y lo Curvo La penúltima estrofa contiene la imagen poética más lograda y reveladora de la obra: El horizonte es ancho y curvo y dobla esta recta que te busca en el poniente el viento el aire... Hay aquí un choque entre la intención humana (la línea recta, decidida, que sale a buscar) y la realidad física e inalcanzable del mundo (el horizonte curvo). La perspectiva del que busca es directa, pero la geografía de la ausencia tuerce esa trayectoria. Ubicar la búsqueda en el poniente (donde muere la luz) acentúa la sensación de desvanecimiento: la recta se dobla y la voz se pierde en la acumulación de los dos elementos que han regido el poema («el viento el aire...»). 4. ¿Por qué se siente que "le falta algo"? Como bien anotas en tu reflexión final: "En la espera que no acaba, nacen los presentimientos... la espera solo es el pretexto." Si el lector o el autor siente que al poema le falta una pieza para redondearse, es porque el poema no llega a un destino, sino a un precipicio. El «aspaviento» (que por definición es un despliegue exterior o exagerado de emoción) ocurre en realidad en el interior del pensamiento. Es un alboroto invisible. El poema no culmina en el abrazo ni en la decepción manifiesta; termina en el espacio suspendido de la corazonada. La "falta" no es una imperfección de la forma, sino la naturaleza inconclusa del presagio: el presentimiento es una promesa que todavía no se ha cumplido ni se ha desmentido.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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