Cuentos...

Marìa Graciela Muñoz Vidal

CERCA DE CASA

En procesión seguían para la fiesta, mi mamá y mi hermana, pero , yo sé que él me prefería…no se puede ser tan traviesa y mimosa a la vez sin cobrarse  la recompensa de las almas y muy en secreto  ya poeta, en mi corazón latía ese duende inquieto  estudiando cada nota en esta  increíble  y mágica canción que es la vida.

Después del desfile de las maletas por la revisación acostumbrada Tío  nos llevaba  a la parte del costado del andén, donde  en la  sombra  esperaba el viejo chevrolette  y  al grito de _

-“EY COCO DESPERTÁ QUE LLEGARON LAS GURISAS”

.. el chofer campesino abría rápidamente sus ojos dibujados en un cuero  marrón, lleno de arrugas apergaminadas y sonriente decía:

-“AVE MARIA QUE GRANDES ESTAN!!!!”

El mundo comenzaba a disolverse , mi madre se hacía velozmente invisible ,luego mi hermana, solo quedábamos mi Tío ,su sonrisa con esos dientes tan blancos, con sus ojos negros y brillantes y el camino de piedritas coloradas ,que despedía ondas de polvo  mientras se gastaba en la cercanía  de la casa “grande”.-

Despedíamos a Don Coco , se bajaba el equipaje y no sé que más, yo solo comenzaba a desprenderme  mis enaguitas y dejaba al camino medias y zapatos, desataba mis trenzas, mientras repartía besos y abrazos mezclados  con una infantil locura llamada LIBERTAD.

Ya  casi al rezongo me cazaba mi madre y lograba ponerme una malla de baño y unos zuecos.

LA CASA GRANDE

Al  costado de la casona se perdía un largo alero o galería de chapas muy ancho bajo el cual se amontonaban algunos toneles de viejo vino, en medio de las arpilleras amontonadas de la última cosecha de tilo y las  cuerditas de sisal  llenas de ramillas de  chilcas secándose para confeccionar las escobas de uso diario.   

Muy fresco en las  horas de la tarde, dejaba oír  a las chicharras que  como expertas sinfónicas llenaban el aire de un fondo exquisito, para dejar, en medio de algún rezongo oír  al Sabia o el aturdido  zumbido del  mangangá    

Debajo del alero se encontraba una enorme mesa de caballetes ,donde los niños jugábamos y hacíamos dibujos, siempre estaba llena de carboncillos ,cajas de colores, hojas y algunos juguetes  .

Allí pasábamos mucho tiempo   dibujando y conversando  hasta que la travesura nos incitaba a expedicionar en otros lares….entonces mirábamos la casa del vecino chiquita a lo lejos del inmenso campo  , pero lo más prometedor era el larguísimo camino de manzanos que la precedía.

Manjares  para tomar sin permiso,jajajaj

 

 

  • Autor: Marìa Graciela Muñoz Vidal (Online Online)
  • Publicado: 4 de septiembre de 2026 a las 10:48
  • Comentario del autor sobre el poema: Bueno se viene la historia charrùa.
  • Categoría: Cuento
  • Lecturas: 1


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