HISTORIA ( 9 )

Sheilo Sanz

■■ HISTORIA :   ( 9 )
UNA REINA EN LA EDAD MEDIEVAL


En esta historia,  existo en un palacio o castillo de la edad medieval.
Ubicado en un lugar cercano a Rusia,  posiblemente Rumania u otro lugar cercano.
Soy una mujer esbelta y orgullosa de mi rango social.
Me siento importante dentro de la realeza, es una familia de poder.
Soy vanidosa,  como lo exigía la jerarquía,  era centro de atención en el entorno inmediato.

Me encantaban mis trajes,  las telas,  los colores,  los bordados,  las pinturas,  los encajes ó cintas que se usaban para combinar y decorar.
Sentia mucha fascinación por todo esto.
Pero las capas largas me hacian sentir poder y admiración.  ¡  eran,  mi fascinación !.  Sentirlas sobre mis hombros,  me hacia sentir sofisticada y elegante.


Era importante sentirse respetable y con poder,  me sentía  glamorosa y comoda con mi presencia.  Realmente disfrutaba de eso,  era hija de un rey, de un monarca importante.
Era su primera hija y eso me daba importancia dentro del sistema. Recuerdo a mi padre como un hombre no tan alto,  no tan blanco,  con pelo negro  y cuidada barba.  Y muy admirado por mí.
Aunque no se compartía mucho con él,  ni se compartía en familia.
Porque no existia un valor familiar,  todo se trataba de un rango.

Teníamos nuestros propios espacios,  con todo lo que comodamente podíamos tener por derecho.
Mis espacios eran exclusivamente  de mujeres,  no hay muchos hombres cerca,  excepto en las afueras del recinto donde se habitaba,  en el castillo.

Soy reservada y solitaria,  muy dedicada a la lectura y al dibujo.  ¡ Esto me apasiona !

Durante mi niñez soy asistida por una mujer adulta y muy severa,  que me educaba y me enseñaba a como pensar y como comportarme.  Esto era para mi poco entendimiento,  mucha presión emocional.
Mi padre me visitaba durante mis clases,  para ver mi progreso,  él quería que fuera una señorita acorde a la realeza.
Él quería que yo entendiera lo importante que era ser una reina.
¡ Yo lo amaba...!   y aunque solo deseaba ser amada por él...  ¡ él no lo hacía posible ¡

Verlo llegar me emocionaba y me daba cierta esperanza de recibir un poco de atención de él,  hacía mí.
Atención cercana que nunca llegó.
Todo siempre era muy frio,  su único propósito era ver mi mejoramiento social y personal.  Aún, p cuando yo sentía un lazo emocional  muy fuerte hacia él.  Que era reprimido por su indiferente mirada.

Cuando él se alejaba me dolía el alma  y me sentía muy triste.  Entonces mi educadora me decía... ¡ debes ser fuerte !  para moldear bien el caracter y la fuerza.
Y seguía diciendo...usted es diferente de cualquier persona de aquí,  eres una personalidad de la realeza,  que necesitaba educación especial y diferente.  ¡ Y,  así es ... !  como su padre,  se sentirá orgulloso de usted.  Yo siempre miraba estupefacta estas declaraciones,  y me rendía a aceptarlas.

Este entrenamiento educativo fue moldeando mi personalidad en la medida que crecía.
Mi padre solo se sentiría orgulloso de mí,  si yo demostraba caracter y fortaleza.  Y,  si sabía mantenerme erguida y firme ante el mundo.  Solo así sería digna de la corona,  y de su aprobación.
Y mi madre solo acataba lo que decía mi padre.  Todos debíamos obedecer.
La ley era de los hombres.  Y el jerarca mayor las distribuía y las  asignaba todas ...  y a todos.  Y siempre debía ser un orgullo pertenecer a su jerarquia,  su palabra era ley.

Existia un control absoluto dentro de lo que él manejaba.  No sucedía nada que él aprobara o desaprobara.  De otra manera,  se resolvía con castigo y muerte.

Aunque mi madre disfrutaba de las atenciones de la servidumbre y exigía el orden de nuestros espacios.  No era una persona feliz.
Ella era concubina del rey,  quien era mi padre y señor del poder.
No tengo hermanos directos con ella,  pero si existian de otras concubinas de mi padre.
Mi madre se veía fragil,  quizás deprimida o enferma,  le gustaba aislarse de mi presencia,  quizás porque sufría en silencio.
Yo me veo siempre sola,  con la servidumbre,  no se compartía mucho con otros intereses familiares.
Se nos permitía poco andar por todo el castillo,  sin una razón valida,  destinada a resolver alguna situación.
Habían jardines para nuestro esparcimiento,  era un lugar con mucha vegetación cuidada,  donde me gustaba pintar y admirar las flores y las aves librespp,  mientras disfrutaba reposar recostada en los arboles ó caminar entre ellos.

Ya comenzando a ser adulta,  mi padre decide que es su deseo que me case,  con un miembro de su parlamento.  Un hombre de 35 años,  muy dedicado a su labor y muy confiable para él.
Fuimos presentados en una pequeña recepción familiar,  donde él me sonreía... mientras yo lo observaba.
Me pareció atractivo,  aunque no se lo demostré,  no me pareció tan mala la situación.  Y mi madre junto a mí,  me decía... ¡  hija !  esto es lo correcto para tí.

Mi padre prometió hacer publico mi nombramiento de reina durante la ceremonia matrimonial.
Yo considere bastante bueno ese momento,  todo lo que acontecía me dió un poco de ilusión.
Estaba teniendo la atención de mi padre para mí,  en aquellos momentos,  y eso me hacia feliz.
Aunque no podía demostrarlo como yo lo deseaba.
Pero ese pequeño gesto de atención hacia mi vida,  era importante y novedoso para mí.

Me organizaron una boda con este personaje político de la corona,  que acepte entendiendo lo conveniente para la realidad familiar.
Durante mi tiempo de matrimonio con este hombre,   disfrute un poco  mi vida intima con él...  me era una persona agradable.
Me siento un poco enamorada,  pero no tanto como para sufrir por él.  No me importaba mucho,  aprendí a no extrañarlo cuando se  ausentaba,  por motivos politicos,  que lo alejaban de mí.

No abandono mi lugar en el castillo,  al casarme,  solo se me amplia el espacio dentro de él.
No  tengo hijos en esta vida,  simplemente disfrutaba de sentirme  bella. 
Me encantaba exhibirme con mis delicadas y elegantes capas,  Era como un sutil orgullo,  sentirlas moverse sobre mi cuerpo,  cuando caminaba.  Me producían cierto bienestar emocional.

Durante el transcurso de ese  tiempo,  ya casada,  compartía poco con mi esposo,  pues sus obligaciones politicas nos distanciaban.
Pero me fue dejando de importar su ausencia,  cuando se iba de viaje por sus asuntos de gobierno.
Yo entendía que mi padre lo requería más que yo... y,  que él debía ser más leal a él...  que a mi.
Nunca contradije eso,  simplemente lo acepte asi.
En uno de sus tantos viajes donde mi padre también se ausento con él,  y  donde manejaban una situación politica de bastante tensión.
Donde se buscaba la alianza y la paz con otro imperio,  conveniente para mi padre.
Él luchaba para mantener el imperio y las alianzas de paz,  que mantuvieran el orden de todo su control y reino,  en su territorio conquistado.

Comenzaba el invierno cuando regresan del viaje,   y se sentía muy intenso el frio,  ya se veían las nevadas y crecía la bruma,  día con día que pasaba.
Pero mi esposo viene enfermo con algun tipo de resfriado persistente, con mucha fiebre constante.
Se le atendió con la presencia medica que existía en el castillo. Aunque el medico que los acompañaba en el viaje,  lo había estado tratando y cuidando,  desde que comenzo con los sintomas.  Pero las condiciones del viaje y el frio no ayudaron en su mejoría.

Pero no me ocupe de él,  no sentí ninguna responsabilidad,  en la situación,  aún cuando lo ví,  delgado,  desencajado y débil.
Dejé toda la atención en medicos y sirvientes.
Aunque lo visito durante su enfermedad,  pero es formalidad,  es cumplimiento,  realmente no sentía preocupación por perderlo,  o por su estado de salud.
Era mejor no sentir,  ni admitir que tenía vacios en mi vida.
Y era más cómodo para mí,  dejar que se le atendiera en el area asignada para su tratamiento.
Fue atendido durante cierto tiempo,  pero el clima empeoraba,  y él también,  nunca se pudo recuperar,  y  finalmente muere,  sufriendo muchas complicaciones,  un mes después de su llegada al castillo.

Después de su muerte,  me sentí más libre,  y me dedique más a lo que me gustaba y podía hacer.  Mejorar mi presencia estetica y personal.
Admiraba mucho los trajes, las capas y adornos.  Y veía que se podían mejorar sus diseños.
Yo me preocupaba mucho por la moda de ese tiempo.  Y conocía algo de dibujo y me gustaba pintar.
Así decidí comenzar a hacer lineas y formas que proponía a las  mujeres costureras y un sastre ya viejo pero sabio en la costura,  que cocía para las mujeres del castillo.  Y termine involucrada por completo en este arte,  que se convirtio en parte importante de mi vida en ese tiempo.

No soy muy bondadosa,  no tengo muestras de afecto hacia nadie.
Me gustaban las fiestas del palacio,  era todo muy ordenado.
Durante  estas fiestas  se ocupaba parte de un gran salon.
Pero con  diferentes compartimientos  para cada tipo de grupos de personas.
Las mujeres teníamos un area de ese salon.  Habían otras areas para la parte politica,  la parte militar.  y otra area para invitados más sociales.
No habia libertad para moverte a otro espacio que no fuera el tuyo. Solo algunas personalidades como el rey  y sus seguidores podían hacerlo.

Existian guardias controlando todo allí,  cada espacio se podía ver a cierta distancia.  Estas guardias existian para mantener el orden.
Habían musicos con instrumentos de cuerdas en cada area.   Así se disfrutaba,  estar sentados ahí,  tomando ciertas bebidas,  comiendo y oyendo musica y hasta bailando si se deseaba.
Algunas veces podíamos las más influyentes,  ser invitadas por el rey al area de los invitados sociales.
Me gustaba cuando esto sucedía. Pero debíamos estar cerca del rey,  no se nos permitía libertad total,  a mi no me importaba... estar cerca de mi padre era algo que a mi me  encantaba,  pues cualquier atención de mi padre,  me hacia sentir importante para él,   y me daba dominio sobre los demás.
Y aunque todo tenía mucha formalidad,  yo lo disfrutaba.
Siempre se sentía mucho  ruido desde el area de los militares,  que celebraban sus victorias,  y se sentían orgullosos de ellas.   

Siempre se sentia y se disfrutaba el ambiente de celebración,  que motivaba la vida de ese entonces. 

Recuerdo largas mesas llenas de comida y bebida,  tinajas y tazones con asa,  en cantidad.   Y muchos sirvientes hombres atendiendo a los invitados,  en las areas de los hombres.
Y en nuestra area de mujeres,  atendían mujeres jovenes.
Me gustaba sentirme reina  en estas celebraciones,  y me gustaba  demostrar mi jerarquía con mi presencia.
Me sentía orgullosa de mi corona,  me daba poder y seguridad.
Y  me hacia sentir muy comoda e importante,  exhibir diferente diseño de capa,  sobre mis hombros,   durante cada ocasión especial.

No me quise casar de nuevo,  no tengo mucho interes en tener un nuevo esposo,  me gustaba sentirme reina y libre emocionalmente.
Nunca quise sufrir como mi madre,  y definitivamente no queria vivir así,   no queria doblegarme a nadie.
Me seguí apasionando con la manera en que se hacian los trajes,  me gustaba estar en el salon donde se hacian a mano, me gustaba observar esta labor y dar ideas con los diseños.

Por lo que pedí a mi padre,  poder tener un salón de costura exclusivo para mi.  Donde tengo dominio completo de lo que allí se hace.
Me gustaba diseñar  y dibujaba mis ideas,  que los artesanos de la costura lograban perfeccionar.
Me emocionaba mucho la textura de las telas,  y apreciaba mucho su suavidad.
Aunque muchas telas eran gruesas y pesadas,  admiraba sus texturas y colores.
El clima alli era  frío,  durante buena parte del año.   Por lo que los  trajes se hacian reforzados con diferentes tipos de telas.
Exigía mucha atención y detalle en la creación de las capas,  que se hacian con bonitos bordados y pinturas de cosas simbolicas.

Se usaban aros y varillas para moldear las telas,   me gustaba mucho observar esta labor.
Eran trajes pesados,  pero para mí... ¡  eran hermosos !
Allí se cocía para todas las mujeres importantes del castillo  y yo diseñaba para ellas.
Me gustaba ver terminado cada trabajo,  sentía que era mi obra. Y me sentía orgullosa de cada pieza terminada.
Soy exigente en cada trabajo,  siempre buscaba perfección.
Había aprendido de mi madre a exigir y hacer que las personas cercanas, y la servidumbre obedecieran.

Ese era el comportamiento que se esperaba,  de la educacion recibida.
La  comprensión no era necesaria.
Lo que yo consideraba de acuerdo con las reglas establecidas,  era lo correcto,  era ley que se debía obedecer.
Y eso era lo que se  imponía,  obediencia de todo aquel  que era servidor.
Todo estaba impuesto como estatuto ordinario,  para ser ejecutado.  Y  yo lo hacía cumplir.
Pero siempre sentía satisfacción  y agradecimiento que no expresaba...  por el trabajo obtenido.  ¡ Pero que sí...!  buscaba que se pagará con más valor de dinero.  Y que estás personas se beneficiaran de su esfuerzo.

Ya era verano fresco aún,   y las caravanas se organizaban en largas filas,  para la salida de otra cruzada.
yo veía el movimiento desde unas altas ventanas un poco pequeñas, ubicadas en los pisos superiores de mis espacios,  que me permitían admirar los jardines.   Y desde donde lograba ver un poco a la distancia,  lo que sucedía.  Los balcones siempre estaban en la parte interna del castillo,  siempre como espacio privado.
Pero sentía mucha nostalgia ver alejarse estas caravanas, cuando se perdían en la distancia.  Deseaba tener libertad para viajar más allá del horizonte,  que brillaba más a lo lejos.  Me atraía conocer el mundo,  más allá de los margenes del castillo.  Aunque en ocaciones visite otros castillos cercanos,  donde a mi padre se le hacia homenaje.  Esto siempre fue novedoso y atractivo,  gozar de la atención política  y social,  que mi padre recibía.

Existía un orden estricto para mantener el control de todos.
Eramos muchas familias viviendo en un complejo habitacional,  y cada quien ocupando sus propios  espacios.

En muchas ocasiones coincidí  en los jardines con mis hermanos,  El saludo era una reverencia como señal de respeto,   pero no había acercamiento emocional.
La orden era mantener el respeto entre todos.  No se toleraban discusiones,  desacuerdos ni enfrentamientos en la familia.   Lo exigía el protocolo establecido que había que cumplir.
Y,  aún cuando se nos permitía disfrutar un poco de música en los jardines,  como grupo familiar,   siempre permanecemos como  grupos separados.

Cada ciclo de lucha ó guerra,  debía ser un tiempo de calma y servicios religiosos para los que se  quedaban.
Debíamos rezar por los que luchaban por una causa que debían ganar.
Existía un espacio privado,  poco ventilado,  en mi area habitacional,   con una fuente o base cuadrada,  que sostenía una estatua simbolica de un Dios de la guerra. 
Donde hacía mis servicios religiosos y compartía con mi madre.
Siempre se mantenía una lampara encendida con algo grasoso.  Y con muchos simbolos hechos en madera,  que debíamos mirar con respeto.

Eran tiempos de oración por la victoría que se buscaba.
No eran tiempos de celebración,  aunque podíamos seguir con nuestras labores y formas de vida.  Pero sin dejar de cumplir con el culto religioso.

Las fiestas eran motivo de celebración,  cuando todos regresaban de la guerra.  Todo cambiaba, despues de tanta calma,  todo se hacia ruido y movimiento. Se hacian ciertos ritos religiosos  por los caídos en batalla,  dirigidos por la fuerza de gobierno,  eran ceremonias para reforzar la lucha.
Yo solo observaba siempre desde la distancia.  Las mujeres no eramos permitidas en estos espacios,  aunque fueramos reinas,  eran ceremonias para honrar a los hombres.

Así que siempre sentí,   que mi felicidad era mi ropa y joyas,  que ostentaba siempre.  Mi atención estaba en mi misma, sentirme reina era lo importante.  Mientras seguía  dirigiendo la moda de esa época,  en el castillo.
Fue una vida muy introvertida  y emocionalmente monotona.
Y  que aunque no carecíamos de bienestar fisico,  era limitante para la mente y el alma,  que a veces deseaba más libertad y oportunidad,  de ir mucho mas lejos.
Habia que aceptar la realidad impuesta de los hombres.   Y ser lo que se imponía... que debía ser.

La nieve  vuelve a  caer sobre los  jardines.  El frio nos hace permanecer más encerrados.  Era necesario protegernos más.  Paso los días en mi area privada,  intentando pintar y desarrollar mis ideas,  mientras combato el frio,  tomando té  caliente.
Me gusta cantar en mi soledad,  mientras dejó mi mente vagar...  mi imaginación,  entonces se hace más creativa.

Mi madre muere varios años  después,  de morir mi esposo.  No me destrozo su muerte,  quizás ya la esperaba.  Tenia tiempo enferma,  su depresión era permanente,  pero yo no me involucro mucho en su atención y cuidado.
Solo la visito un poco  seguido,  no tenía mucho vinculo afectivo con ella,  solo era una relación de respeto y reverencia.  Realmente fue una madre muy estricta.  Y,  yo fuí creando una  coraza de indolencia,   para protegerme a mi  misma,  solo tenia que ser fuerte y con buena armadura,  como se esperaba que fuera.
Ser humano era debilidad,  y de poco comportamiento honorable,  para el rango que me correspondía.

Admiraba a mi padre y buscaba acercamiento con él,  pero era muy poca la atención que recibía.  Era muy difícil disfrutar de su tiempo,  
pero sé... que yo,  deseaba ese tiempo.
No tengo buenas relaciones con mis hermanos.  Y aunque tengo dos hermanos,  mayores que yo,  no tengo acercamiento afectivo con ellos.  Ni con los más pequeños.
Existe una  rivalidad silenciosa entre todos.  Quizás creada por la rivalidad oculta entre nuestras madres.
Pero todo tenía que seguir un orden,  una conducta adaptada a nuestro rango social y familiar.
Todo fluía desde una educación impuesta y patriarcal.

La vida fluía desde todo protócolo,  como importancia social.  No era muy individual ni determinante la manera de pensar,  y era muy estricta la manera de actuar que se te imponía,  y,  que tú,  también imponías. Estabas determinado a ser un miembro honorable de la realeza.  Y no podías demostrar debilidad.
Yo me siento muy identificada con la corona y las joyas,  en esa vida. Ese era mi vinculo emocional,  me aferraba al brillo material.   Yo simplemente debía brillar como una piedra más.

Y me endurecí tanto,  que no me importaba la humanidad,  ni el dolor ajeno,  la vida parecía ser muy sólida y rutinaria.
Solo lograba sosiego entre las aves que cantaban en mi jardín  y mi  trabajo artistico.
Quizás ese fué mi unico punto de conexión con la vida,  que no podía tocar,  pero si observar y admirar.
La vida que podía imaginar y crear en mis dibujos,  y en el canto de las aves,  que me atraía y admiraba.  Me gustaba que se les mantuviera reservorio de agua y arboles frutales,  en los espacios cercanos a los jardines.

Siempre mi admiración por las aves,  pienso que ha sido eterna,  siempre he sentido en mi alma,  la emoción sublime,  que me generan.


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Epílogo  ( 9 )

Esta historia tiene una narrativa detallada y cautivadora sobre la vida de una reina en la Edad Media. Esta llena de reflexiones profundas sobre su identidad y su entorno aristocrático.
Aquí se despliega el estilo de vida opulento de la protagonista y su conexión con la moda, los lujos y las costumbres de su época.
La historia resalta el enfoque en su posición social, en el sentido de poder y respeto que le otorgan sus vestidos, joyas, y capas, que son símbolos de su jerarquía.
La reina se muestra orgullosa y vanidosa, pero también solitaria y emocionalmente distante.
Describe su relación superficial con su esposo político, al cual no ama profundamente, y muestra la falta de conexión emocional con su madre y otros miembros de la familia real.

Este desdén hacia sus lazos familiares revela una educación rígida y una vida centrada en protocolos y expectativas impuestas,  más que en el afecto o la compasión.

La protagonista se aferra a su rol de reina y a su apariencia, ya que estos le brindan un sentido de identidad y propósito.
La creación de sus trajes y el diseño de las telas son actividades que le apasionan, al igual que la celebración de fiestas formales en el palacio.
Estas fiestas, divididas en áreas específicas para distintos grupos, demuestran la segregación y el control de la nobleza en el castillo, en un ambiente donde el protocolo y la distancia emocional son fundamentales.

La reina no muestra interés en volver a casarse ni en desarrollar vínculos afectivos.
Su madre, una figura frágil y sombría, parece representar lo que ella teme y evita: una vida de sufrimiento emocional y dependencia.

Y aunque la presencia de su padre es dolorosa ... y tan amada a la vez para ella.   Tambien es su constante admiración e idealización personal.  Como su constante anhelo de atención emocional.  Lo que la consume en una carencia afectiva.
Que elige reflejar con frialdad e indiferencia,  para forjar una armadura frente a la vulnerabilidad

El relato se vuelve introspectivo al final, donde la reina reflexiona sobre la soledad de su vida en medio de la rígida estructura social y patriarcal.
Su único consuelo parece estar en la belleza de las aves en su jardín.
La libertad  de su vida,   está fuera de su alcance.
La imagen de la nieve y el frío del entorno,  refuerzan la atmósfera de aislamiento y distancia emocional que define su existencia.
Este trabajo es un retrato evocador de una vida aristocrática en tiempos medievales, donde la protagonista es a la vez poderosa y prisionera de su propia posición y educación.

 

Autor.  Consuelo Sanchez
                    

 

  • Autor: Sheilo Sanz (Online Online)
  • Publicado: 4 de septiembre de 2026 a las 10:20
  • Comentario del autor sobre el poema: Agradecimiento siempre a todos por su apoyo, en estas historias de consciencia humana. A veces nuestros errores no son propios, son fundados por patrones existenciales. Agradecida siempre 🙏 Sheilo Sanz.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2
  • Usuarios favoritos de este poema: Pato_EHD


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