La memoria de los versos

Luis Rayo

Cuando la barbarie de ovejas
se apodera del gobierno,
a los burros les crecen las orejas;
los reptiles salidos del infierno
vomitan sobre Amado Nervo,
y las piedras, con indiferencia,
ven caer sobre México
la sombra de sus versos.

Pero el verso no muere
cuando lo escupe la ignorancia.

Las piedras siguen mudas.
Las estatuas, sin rostro.
Los libros, bajo el polvo.

Y, sin embargo,
cuando todo parece perdido,
una voz vuelve a encenderse
desde el fondo de la memoria:

Amado Nervo.

Comentarios +

Comentarios1

  • Nkonek Almanorri

    A veces pienso que uno de los tantos males de ese gran México es que ya no lee a Juan Rulfo.

    • Luis Rayo

      Te comento Almanorri que ahora mismo estoy releyendo a Pedro Páramo. Lo estudio, observando como construye sus oraciones pero sobre todo sus imágenes. Te envío un fuerte abrazo y gracias por haber leído el poema. (Aquí en México están tratando de desaparecer la casa del Poeta, casa donde vivió Amado Nervo y al aeropuerto que llevaba el nombre del poeta se lo acaban de quitar en el Estado de Nayarit de donde es originario.

      • Nkonek Almanorri

        Muerta la memoria se ahoga la palabra...
        He leído todo lo que dejó escrito Juan Rulfo, su novela Lubina es algo que me marcó emocionalmente



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