No dejes acabar tu motivación, sigue con tus poemas Yull!
Y decían que mi cuerpo yacería sobre cuerpos desnudos,
apilados estaban mis recuerdos.
Y decían que moriría aquella tarde de amor.
Y decían… nunca estuvieron de mi parte.
Los ecos de las campanas de la iglesia
estremecían el pueblo.
Una sociedad ingrata se reía
de aquello que se aproximaba.
Bancas solitarias, sin ninguna alma,
pues la empatía se había vuelto solemne.
Era egoísta pensar
que el tiempo se detendría sin mí,
pero ella ya sabía lo que me esperaba.
Malditas eran las horas,
sabiendo que moriría aquella tarde por ti,
mientras un capullo de mariposa
se posaba sobre mi ataúd.
Vida.
Amada mía,
no has sabido que he muerto por ti.
Era furor,
pues morir de amor
era también olvidar quién era.
Hoy, el haz de la muerte
ha ganado uno más.
Uno de amor.
Y decían.
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Autor:
Desconocido (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 3 de septiembre de 2026 a las 03:31
- Comentario del autor sobre el poema: “No todo lo que se dice de una muerte alcanza a contar lo que murió antes de ella.”
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
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