Te extraño de la manera más callada que me es posible,
Y por eso, sólo ando susurrando entre las calles,
Tu nombre que me corta el Alma…
Y disimulo así, que necesito nombrarte,
Como compañía etérea,
De una memoria frágil que llevo en el centro de mi pecho;
Eres el consuelo de una madrugada con desvelo,
Donde la luna sólo reflejaba, la sombra de un hálito de viento,
Eres esa bruma suave y delicada,
Que se ha filtrado por debajo de mi puerta,
Y se ha recostado a mi lado,
En una muestra de su Amor por mi lamento;
Siento, que te debo alejar de mis pensamientos,
Pero dejo de sentirme vivo, si es que no te recuerdo,
Porque dejarte en el olvido,
Es como encerrar mi Amor por ti,
En un cofre de mil recuerdos,
Donde solamente deberían morar,
Las flores secas y los aromas, a una flor de muérdago;
Ya ha pasado tanto tiempo,
He dejado de escuchar tu voz entre mis sueños,
Y ahora sólo leo tus palabras en un pañuelo,
Dónde dejaste tus lágrimas como recuerdo,
Con un lenguaje de Amor ya muy escueto,
Que solo entiende mi corazón, y mis pensamientos;
Hoy tu imagen pasó, entre mis labios y mis desvaríos,
Y me han dejado como estela de aroma incierto…
La sombra de tu Amor…
Y de tu Alma, muy furtiva.
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Autor:
Alejandro Iza (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 18:36
- Comentario del autor sobre el poema: Ser singularmente diferente, pero recipiente de los latidos del Alma y del respirar del corazón de muchos...
- Categoría: Amor
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