La sombra de sus zapatos

Rafael Blanco López

"A mi padre" 

 

Hay una sombra que conozco desde siempre.

 

Es la sombra de sus zapatos.

 

Los mismos que alguna vez vi enormes cuando yo era apenas un niño y que entonces parecían saber hacia dónde iba el mundo.

 

Él caminaba y yo caminaba detrás.

No sabía que estaba aprendiendo de él.

 

Aprendía de sus pasos, de su manera de enfrentar los días, de ese modo suyo de seguir adelante sin hacer demasiado ruido.

 

Sus zapatos conocieron los caminos de una vida entera.

 

Han pisado calles que ya no existen, han entrado en casas llenas de recuerdos, han esperado, trabajado, celebrado, han llevado sus pasoshasta lugares que quizá ya ni recuerda.

 

Pero yo recuerdo.

 

Recuerdo al hombre que fue, al hombre que levantó sus días con las manos, que tuvo sueños, preocupaciones, alegrías y cansancios y aun así encontró tiempo para ser mi padre.

 

Hoy lleva muchos años sobre los hombros y todavía hay algo en él que permanece intacto.

 

Su mirada.

Su sonrisa.

Esa palabra dicha a su manera.

Ese gesto que reconozco sin necesidad de pensarlo.

 

Porque los años pueden cambiar muchas cosas, pero no consiguen borrar lo que un padre ha sembrado en la vida de un hijo.

 

Y él sembró mucho.

 

Me enseñó la manera de mirar, la manera de insistir, la manera de no abandonar un camino solo porque se hiciera difícil.

 

A veces lo miro y encuentro en su rostro al hombre que recuerdo de mi infancia.

 

Solo que ahora lo miro diferente.

 

Antes veía a mi padre.

 

Hoy también veo al hombre.

 

Al hombre que tuvo que aprender a vivir, que alguna vez fue joven, que seguramente tuvo miedo, que se equivocó, que acertó, que amó, que luchó por lo suyo y que hizo de su propia vida el camino por el que nosotros llegamos.

 

Por eso miro sus zapatos y ya no pienso solamente a dónde van.

Pienso en todo lo que han vivido.

Y pienso también en cuántos de mis pasos llevan todavía su manera de caminar.

 

Quizá eso sea lo más hermoso de los padres: que uno crece, se aleja, construye su propia historia, y un día descubre que lleva dentro muchas cosas de aquel hombre que caminaba delante.

 

Hoy lo miro y agradezco al hombre que fue y al hombre que es.

 

No por los años.

Por la vida.

Por todo lo vivido.

Por todo lo que todavía compartimos.

 

Y mientras siga caminando, aunque sea despacio, yo seguiré reconociendo entre tantas sombras una que conozco desde siempre:

 

La sombra de sus zapatos.

 

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Rafael Blanco López 

Derechos reservados 

  • Autor: Luis Rafael (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 08:07
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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