Nunca hablaste del dolor,
pero lo llevabas en los hombros,
como quien carga leña para calentar
el aire.
Nunca supe de tu tormento,
del llanto derramado en noches eternas,
del frío en tus manos,
de tu lengua muda a los embates de la vida.
¡Mi indiferencia fue tan torpe,
tan inconsciente,
que el alma me duele por tanta ignorancia!
¡Tú que me regalaste la vida,
y jamás mis labios supieron decir!
¡Padre!
¡Te quiero, Padre!
-
Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 04:44
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Cerca del corazón.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.