πŒΓπ’ 𝐀𝐋𝐋Á 𝐃𝐄𝐋 π€πŒπŽπ‘

ronald tadeo ramirez elizalde

Quise arrancarte de mis pensamientos, pero tu nombre ya había echado raíces en mi alma.

 

Quise convencer a mi corazón de que no debía amarte, pero el corazón jamás ha sabido obedecer cuando se trata de ti.

 

Quise olvidarte… y terminé recordándote en cada silencio, en cada amanecer, en cada instante en que la vida se queda quieta y mi alma pronuncia tu nombre sin que mis labios lo digan.

 

Quise dejar de escribirte, pero ¿cómo podría hacerlo si eres tú quien despierta mis versos, quien convierte mis silencios en poesía y mis pensamientos en palabras?

 

A veces quisiera decirte solamente: “Te quiero”.

 

Pero esas dos palabras se quedan pequeñas frente a todo lo que siento por ti.

 

Porque contigo comprendí que existen sentimientos que no pueden medirse, que no caben en una frase ni pueden explicarse con la razón.

 

Contigo aprendí que amar es llevar a alguien dentro del alma incluso cuando no está cerca; es encontrar su presencia en la ausencia, su voz en el silencio y su recuerdo en cada latido.

 

Por eso ya no quiero luchar contra este sentimiento.

 

Si amarte es un destino, lo acepto.

 

Si pensarte es una condena, no quiero ser liberado.

 

Y si quererte significa entregar una parte de mi alma, entonces que sea tuya para siempre.

 

Porque hoy sé que no eres solamente la mujer que amo…

 

Eres la inspiración de mis palabras, la dueña de mis pensamientos, el refugio de mis sueños y ese hermoso motivo por el que mi corazón aprendió a latir de una manera diferente.

 

Por eso, cariño mío, no quiero decirte simplemente “te quiero”.

 

Quiero decirte algo mucho más profundo, algo que nace desde el lugar más sincero de mi ser:

 

TE AMO.

 

Y si algún día las palabras dejan de existir, si el tiempo borra los recuerdos y el mundo entero guarda silencio, bastará con que mi corazón siga latiendo para que exista una última verdad: que mientras exista en mí un solo latido, habrá en él un lugar que llevará tu nombre.

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