No dejes acabar tu motivación, sigue con tus poemas Yull!
Lágrimas de dulce brotan de ti.
Tus ojos, manantiales de amor, son también lagos donde duerme la tristeza.
A lo lejos, una voz se desvanece con el leve susurro del amor. Un amor de épocas de ensueño, cuando las guitarras sosegaban las tardes y tu risa parecía hacer pacífico todo aquello que tocaba.
El maullido de los gatos, el ladrido de los perros; la vida sucediendo, cotidiana, en las calles. Los pisos encharcados de recuerdos parecían arroyos que arrastraban lentamente los años que dejamos atrás.
Y el calendario, con sus retazos de días, comenzó a llenarse de fechas sin ti.
Habíamos hecho de tu ausencia un dolor casi ajeno, casi ambiguo. Un dolor al que ya no sabíamos ponerle nombre, porque no quedaban dudas ni preguntas, solamente ese silencio que se instala cuando uno ha preguntado demasiado y el corazón, cansado, decide callar.
La música también había cambiado.
Ya no hablaba de amores perfectos, sino de amores malditos; de aquellos que nacen hermosos y terminan siendo canciones que nadie se atreve a cantar en voz alta.
Porque sin vocación no había musa.
Y sin musa no había arte.
Entonces quise pensar.
Quise creer.
Quise creer que todavía existías en algún lugar, no sé si en el mundo o solamente en la memoria que aún conservo de ti.
Eso espero de mí.
Aunque, si he de encontrarte algún día, quizá sea entre estas páginas, donde todavía quedan algunas palabras que no aprendieron a olvidarte.
Y mientras tanto, sigo escribiendo.
Porque las primeras lágrimas fueron de dulce,
pero las últimas fueron de sal.
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Autor:
Desconocido (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 02:44
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

Online)
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