Mi mala costumbre de tomar café los lunes, amargo —quemado, diría, por un barista con mal humor de lunes, un mal salario o un desamor—, hizo que mi café supiera a mierda.
Ese no es el punto.
Mi mala costumbre hizo que pasara por la puerta de donde trabajas y te viera ahí, con los párpados caídos, perdida en tu celular, divagando en tu mente. No sé en qué pensabas, pero no eras la mujer que me mandó al inframundo y me cortó las alas.
No se sienta culpable. Absorbo toda la responsabilidad de mis actos. Incluso me he portado mal para que usted no cargue con esa culpa.
Recuerde cuando tenía copas encima y me decía, con odio y desprecio, que no quería estar conmigo, que me odiaba. Y no fue una sola vez, aunque al día siguiente yo me tiraba las cabras al monte y hacía como si nada.
Recuerde que le costaba pronunciar mi nombre en los momentos más cotidianos.
Recuerde que la K no iba después de la R, aunque el diccionario dijera lo contrario y yo me empeñara en llevarle la contraria.
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Autor:
Cococherry (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 00:44
- Categoría: Sin clasificar
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