Llego de vez en cuando y de vez en cuando me voy.
Cae la lluvia. El silencio parece expandirse en los brillos de la calle. El tiempo se ha detenido en el ritmo monocorde del chubasco.
Las nubes que pasan se asemejan a otras nubes que, otrora, traían aquel llanto. Sin embargo no son las mismas, ni es el mismo llanto.
Transitar es chapotear por charcos de nostalgia y de recuerdos que se niegan a enquistarse en el olvido.
¡Qué noche triste! El viento entona su canción añeja mientras la humedad se aloja en los bolsillos y en el alma.
La farola de la esquina se muestra reluciente, bañada pulcramente por el implacable accionar del aguacero.
Un perro callejero se ha dormido –cubierto con trapos viejos- en el portal de un zaguán de antigua data. A su lado un mendigo se incorpora al oír mi andar quejoso por adoquines mojados.
Percibo una sonrisa cuando dice: “Mañana aclara”
“Mañana aclara”, “Mañana aclara”... es un eco que se queda en mi mente, como el repicar de una campana.
“Mañana aclara” es la luz de la esperanza que trae la fuerza para seguir hacia adelante, hacia un nuevo día que ilumine la hermosa convicción de estar con vida.
Al pordiosero, seguramente le alcanzará con eso.
Y también a mí ¡¿Por qué no?!
Derechos reservados por Ruben Maldonado.
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Autor:
benchy43 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 10:17
- Comentario del autor sobre el poema: A partir de haikus publicados desde tiempo atrás, compuse este relato. Gracias por vuestra lectura. Que tengan un bello día. Ruben.\r\n\r\n
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco

Offline)
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