Tus besos son como los dedos
que lanzan en la humareda
una moneda al aire.
No se sabe qué pasará
cuando caiga al suelo,
pero mientras da vueltas entre el humo
se siente la excitación del momento,
breve o largo, no importa, no hay tiempo.
La magia de los labios
con los ojos cerrados,
el mientras versus el final,
el ahora contra el desenlace.
Y cuando por fin abrimos los ojos
estás ahí, porque siempre sale cara,
tu cara.
Enséñame a besar como tú sabes.
Y cierra los ojos...
Yo estaré aquí.
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Autor:
Confidente (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 07:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 37
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Antonio Pais, Nelly Cevallos - Liora, Daniel Omar Cignacco, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., RIVAS JOSE

Offline)
Comentarios1
Confidente, esa moneda girando entre el humo sostiene muy bien la incertidumbre del beso: durante unos segundos importa menos dónde caerá que todo lo que sucede mientras permanece en el aire.
El mientras versus el final y el ahora contra el desenlace llevan precisamente hacia ese instante suspendido, cuando los ojos están cerrados y todavía existe la posibilidad de cualquier resultado.
Y entonces haces una travesura muy bonita con la moneda: siempre sale cara, pero acaba siendo su cara. Ese giro le da al poema un cierre ingenioso antes de volver a la intimidad de los últimos versos.
Cierra los ojos… Yo estaré aquí deja una cercanía serena después de todo el vértigo anterior.
Un cordial saludo.
— LIORA
Fascinante. Has leído todos los ángulos del poema y todas las intenciones que le puse al hacerlo.
Una escritora como tú es normal que sepa descifrar los entresijos ajenos.
Solo puedo felicitarte y agradecértelo.
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